Porque es en el amor y el desamor, la vida y la muerte, donde se funda y sustenta el psicoanalisis
sábado, 18 de octubre de 2014
Analizando aprendizajes
lunes, 6 de enero de 2014
El abanico de seda (Reseña)
jueves, 31 de octubre de 2013
La Sonata a Kreutze (Reseña)
Julio César Paredes Juárez.
Ciudad de México, México (30/10/13)
Nuestro narrador, sin nombre, se encuentra en un tren, en su vagón hay gran variedad de personas: una mujer fea, su acompañante, un abogado y un hombre de precario aspecto, actitud solitaria y con pocos deseos de socializar, entre otros. Este hombre es quien será el protagonista de una sórdida historia, una historia llena de pasión, de celos, de arrebatos, de amor y de mucho dolor, su nombre es Pozdnyshev.
Tolstoi nos narra una historia rica en temas y sentimientos a través de estos dos personajes. Podsnyshev contará su historia, a través de su voz conoceremos los detalles de ella y los pormenores de un amor que habiendo iniciado con sueños e ilusiones poco a poco se irá hundiendo en las lagunas de la inseguridad, de los celos y la locura; nuestro narrador será el vehículo por el cual conoceremos la tragedia de Podznishev, será su interlocutor y su único confidente. Con gran talento Tolstoi hará uso de este narrador para adentrarnos en los sucesos que llevaron a su compañero de viaje al triste y doloroso estado en que se encuentra.
Podznishev es un hombre que intenta romper con los tabúes que existen alrededor del amor y del matrimonio. En una sociedad donde el matrimonio es una institución que sirve para la procreación y asegurar la posición social, él se conduce con otra mentalidad, deseando que el amor y la unión con otra persona no sean únicamente eso, sino un vínculo sincero entre dos, donde la felicidad se hallé en el compañerismo y el sostén de la otra persona. Bajo estas premisas y renunciando a la vida de libertinaje, que llevan todos su conocidos, Podznishev inicia una relación, se enamora completamente y conoce las mieles del amor.
Sin embargo, el hombre que el narrador halla en el vagón no es un hombre enamorado, al contrario, es un hombre dolido, un hombre que ahora maldice el amor, habla de sus incongruencias, de sus males, desmiente y maldice la institución matrimonial, con gran furia describe a las mujeres y sus deseos, su posición social y su posición ante el amor. El Poznishev del vagón no cree más en el matrimonio y en el amor, lo único que hay en su cabeza son todos los argumentos que puedan desacreditar toda sinceridad y felicidad que pueda haber en ese concepto llamado amor, en ese lugar llamado matrimonio.
Durante la primer parte del libro Tolstoi nos hace una gran argumentación acerca de las instituciones, acerca de ¿qué es la mujer?, ¿qué es el amor?, ¿qué ganancia puede haber en una relación entre un hombre y una mujer?, ¿qué tanto hemos permitido que la mujer se adueñe de nosotros?, ¿qué tan débil es la mujer en realidad?, ¿Cuál es el valor del matrimonio? Por la boca de Podznichev, Tolstoi desarrolla un discurso filosófico y social acerca de estos conceptos, presenta sus verdades y su postura ante temas que, aún hoy en día, causan polémica.
La historia de Podznishev continúa con su matrimonio y los cambios que trae con él esta nueva relación. Las discusiones aumentan, los desagrados se intensifican, la distancia entre marido y mujer crece, ya sea por las constantes demandas de la esposa al marido, ya sea por el deseo de soledad por parte de él, las peleas incrementan y la felicidad se va alejando. Los hijos son en un principio los que mantienen el orden en la casa, es en la reproducción donde Podznishev encuentra un modo de mantener a su esposa en orden. El cuidado de los hijos y la maternidad son el velo que usa para ocultar su ser seductor y apaciguar su deseo por otras cosas.
¡Pero oh pobre de Podznishev! Su plan y su medio de contención se vienen abajo cuando los médicos le prohíben a su esposa el acto de la reproducción, ya no tiene medio alguno para contener toda la sensualidad y sexualidad de su mujer. Con esta pérdida su mujer está en libertad de vivir otro tipo de vida, de dedicarse a ella y su arreglo personal, es con esta pérdida que surge el mayor tormento de él, porque es sin esa pequeña jaula y la llegada del joven, viril y habilidoso violinista Trujachevski que la vida de Podznichev llega a tocar la completa desgracia.
Es aquí donde la Sonata para Violín N°9, la Sonata a Kreutze, de Beethoveen, comienza a sonar en la cabeza de Podznichev; el acompañamiento del violín y del piano hacen que su historia se acelere, el trepidante sonido del violín arrastra a Podznishev a los celos y la angustia. El violín, con notas rápidas y sonoras, en manos de Trujachevski es acompañado por las delicadas notas, en el piano, de la esposa de Podznichev. Tocan juntos, se acompañan, van uno a lado de otro, por momentos se persiguen, se alcanzan y continuan. La sonata invade el pensamiento de Podznichev, los celos lo enloquecen y no los puede detener, incrementan y por fin estallan, de manera tan intempestiva como el final que Tolstoi le da a esta historia.
sábado, 26 de octubre de 2013
Blue Velvet y la pulsión de muerte.
Blue Velvet: un mundo mortal.
Un mundo frío, un mundo sin movimiento, un mundo donde hay brillantes colores que impactan a la vista. Colores que atraen, atrapan la mirada y la desvían de lo grisáceo del entorno; colores que intentan diluir y engañar a la muerte que los rodea, colores que están ahí para no ver la inanimidad, para ocultar lo cadavérico que hay a su alrededor.
Así nos muestra en un inicio David Lynch el mundo de Blue Velvet, un mundo rodeado de color, pero relleno de muerte. El marco colorido desvía la mirada de la falta de movimiento, de la ausencia de actividad, de la carencia de “calor”, en fin, de lo mortuorio de la existencia. David Lynch engaña nuestra mirada llenándola de vivacidad para al final, sin reparos y magistralmente, arrastrarnos lentamente a la oscuridad oculta de esos colores; poco a poco se pierden de vista el azul del cielo, el rojo de las flores, lo blanco de las nubes, lo verde del pasto para sumergirnos en la oscuridad, para mostrarnos sin piedad la realidad tajante de todo este escenario… sin poder apartar la mirada Lynch pone frente a los ojos la cruda realidad, lo real, la muerte, nos sumerge en las tinieblas del deseo y el inconsciente.
Y es que hay que declarar, Blue Velvet es una oda a la muerte, pero no a la muerte física, no a los cuerpos inertes o desangrados, no a la ausencia del latido del corazón, no a la muerte fisiológica. Blue Velvet habla de la muerte del ánimo, de la trampa en la que muchos seres caen, en la trampa de la pasividad, pero más terrible aún, la trampa de la repetición, de la cárcel que el inconsciente crea en su lucha sin fin por la satisfacción, en su persecución por el objeto perdido, en su deseo de negar, o particularmente en este caso, denegar la pérdida.
En la oscuridad de la noche, en el encierro del bar, en lo estrecho del armario, son en estos lugares donde los personajes de Lynch se irán des-envolviendo y al mismo tiempo re-volviendo. Y es que nunca hay que olvidar que la pulsión de muerte se sostiene en todo momento, esa pulsión que orilla al ser humano, al individuo, al encapsulamiento de su acción, impulsa a realizar una y otra vez la misma conducta en un afán de encontrar el placer inexistente, mas no inexistente porque nunca haya sido sino porque es un placer extinto, que fue y nunca más podrá volver a ser.
Frank nos da muestra de ello en su fetichismo, Jeffrey en su vouyerismo, Dorothy en su masoquismo, los tres formando una tríada que en su momento debió finalizar para permitir la continuación de la vida, el progreso del desarrollo, la realización del ser. Sin embargo el camino de los tres se vio obstruido y la perversión, con su impresionante fuerza magnética, los arrastra a un laberinto del cual no pueden salir.
Es injusto poner a Jeffrey al mismo nivel que los otros dos, bien es cierto que su componente vouyerista se hace presente en su búsqueda por la “verdad”, en su excitación y pavor ante la puesta en escena de la escena primordial al mirar a la pareja de Frank y Dorothy entregarse a sus fantasías y jugar todos los papeles necesarios para revivir el sexo de los padres. Pero Jeffrey aún tiene camino de salida, su territorio no es tan sinuoso y vertiginoso, lo que le da la posibilidad de dar otro uso a esta pulsión de la mirada, así podemos decir que Jeffrey no es perverso sólo un obseso metiche.
Sin embargo la situación de Frank y Dorothy es más delicada y al mismo tiempo más bruta. Hay algo que los empuja a actuar, a montar todo un escenario alrededor de ellos mediante el cual buscan retomar lo que se les ha arrebatado. Sí, Jeffrey encuentra placer y dolor al observar a los “padres” teniendo sexo, mas sólo eso, él no busca convertirse en el padre, no busca ocupar un lugar que no le pertenece, por eso se mantiene en el marco de la ley. Pero Frank y Dorothy, como su constitución se los impone, transgreden las posiciones y las leyes, las leyes tanto morales como de la represión no significan algo para ellos.
Frank es todo un criminal, un sujeto que juega a ser el dueño de su mundo, los otros están para servirle, las mujeres para complacerlo, juega a ser aquel padre antiguo que tenía el derecho sobre todas la mujeres, y los hombres también. Frank no acepta perder, él es el más fuerte y por tanto nadie puede oponérsele, y así como donde pisaba Atila la hierba no volvía a crecer, ahí donde Frank aparezca busca acabar con el deseo de los demás imponiendo el suyo sin dudar.
El poder de este hombre es grande y su grandeza se debe al mismo tiempo a su debilidad, deniega de la falta, rechaza la existencia de la castración, insiste en la imposibilidad de la pérdida y desmiente en el terciopelo azul toda posibilidad de ser sujeto en falta. Mientras exista el terciopelo azul él estará bien, mientras Dorothy cante “Blue Velvet” se sentirá en poder y en prolongación de esto, mientras los gritos de Dorothy sean a razón de él, él seguirá siendo “el rey”.
Es en este mismo objeto del terciopelo azul en el cual Dorothy se halla atrapada, es prisionera de Frank y su perversión y, al mismo tiempo, es el motor de la suya. Dorothy haya placer en ser el objeto de Frank, halla placer en ser su terciopelo azul. Los golpes, insultos, privaciones, prohibiciones, negaciones y cualquier agresión por parte de Frank son el motivo de Dorothy para permanecer ahí, el secuestro de su hijo y esposo son la justificación para seguir siendo el objeto de Frank.
Y es que el masoquista ha renunciado a ser sujeto deseoso, se ha negado a la acción ya que el actuar lo conlleva al fracaso, al no poder, a su incapacidad para tener, para acceder a su propio objeto, así es mejor convertirse en el objeto de otro, donde se sostendrá y gozará mientras sean otros los que se muevan. Su posición de objeto le otorga el placer de no arriesgar y no perder, porque al final será responsabilidad del otro cualquier resultado que surja del actuar.
Con ímpetu guiará al otro a hacer uso de ella, le pedirá a Jeffrey que la agreda, que la posea, que la transforme en un objeto depósito de deseo. ¡Golpéame! Le pedirá, ¡agrédeme! Le exigirá, ¡haz conmigo lo que quieras! Pero bajo la única condición de que sea como yo te pida, esa es la trampa de Dorothy, y es una trampa de la cual Jeffrey quedará prendido y Frank gozará.
La pulsión de muerte se sostiene, en un maratón sin fin Frank y Dorothy corren sin cesar, corren en círculos en un vano intento de llegar a capturar y revivir lo que ya se les ha negado. Repiten y repiten y esta repetición sufren, porque la pulsión de muerte por sí misma no es capaz de crear, la recreación es el paradigma de ella, cavan un hoyo esperando hallar un tesoro sin darse cuenta que la misma tierra que sacan vuelve a cubrir el agujero.
Lynch nos muestra, lo que pareciera ser el final, un mundo ya no muerto, un mundo que representa la misma vida de Jeffrey. Por fin podemos ver la vida, por fin se aprecia el movimiento y la actividad en el mundo, un mundo donde las golondrinas, representando el movimiento en la posición de Jeffrey y su sexualidad, se comen a los insectos que nos arrastraron en un inicio a la mortandad de la perversión. Pero así como la perversión y la pulsión de muerte persisten también Lynch nos recuerda que no importa que el mundo parezca moverse, el terciopelo azul persiste, porque es un objeto inmortal, el objeto fetiche que marcó a Frank y Dorothy…
“And I still can see blue velvet
Through my tears”
sábado, 21 de septiembre de 2013
El llano en llamas
Muy bien este es un ensayo que escribí a petición del Centro ELEIA como parte de la admisión al programa de maestría.
Esta es su versión original, el que entregue esta recortado porque no me fije que tenía un número específico de cuartillas.
El llano en llamas.
Quien con monstruos lucha cuide de convertirse
a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo
a un abismo, el abismo mira también dentro de ti.
Friedrich Nietzsche.
Dentro de una guerra o un conflicto, sin importar la magnitud de éste, no existen los justos, la justicia queda en un entre dicho ya que ambas partes creen ser justas, su lucha se mantiene bajo este precepto: “Lucho porque tengo la razón”, lucho porque la justicia me asiste, porque Dios lo aprueba, porque sin importar qué tengo la razón.
El llano en llamas es un ejemplo de esta situación, tenemos en la narración el punto de vista de un grupo revolucionario el cual lucha por… curiosamente no hay una justificación a su lucha en el cuento, el lector debe por cuenta propia y con base en sus conocimientos y valores inferir cuál es el motivo de esta gente. No existe un razonamiento o un lema que exprese con firmeza y fidelidad la postura de este grupo, sin embargo toda la parafernalia idealista y política no es necesaria dado que los actos y hechos que se narran son más que suficientes para hacerse una idea de la búsqueda de este pequeño batallón.
Haciendo un recorrido por los hechos narrados, por las observaciones realizadas por nuestro narrador, el Pichón, rellenamos aquello que no fue dicho en boca de los personajes. El silencio alrededor de los ideales es acallado por las acciones de los individuos: robo, secuestro, violación y asesinato son los resultados de sus motivos, motivos que se pueden apreciar en la satisfacción que provienen de la fama, el placer, la gloria y el engrandecimiento.
El lector no tiene modo de saber si desde un inicio el movimiento fue de esta manera, si siempre navego bajo la bandera de la autosatisfacción, únicamente la frase usada por el Pichón puede darnos un acercamiento al placer que conlleva formar parte del grupo de Zamora: “Ya nadie corría gritando: “¡Allí vienen los Zamora!”. Había vuelto la paz al Llano Grande”.”
Esta frase es significativa, ya que revela la relevancia que el prestigio ocupa en la mente del narrador, y de igual manera marca otro punto importante porque también nos dice que es el grupo Zamora el que perturba la paz en Llano Grande. No son un grupo que peleé por la gente ni en favor de ella, es un grupo que pelea por su bienestar y satisfacción, usando el tema de la lucha armada como un parte aguas entre la culpa de que sus acciones con llevan y los mismos deseos que llevan a cabo realizados.
Hasta este punto es conveniente hacer un pequeño resumen de lo expuesto en cuanto los motivos evidentes del texto para poder avanzar a un análisis distinto del cuento:
1) En una guerra no existe el bien y el mal, existen únicamente aquellos que participan en ella con la idea de ser justos.
2) El grupo Zamora en ningún momento presenta un manifiesto político o ideal, creando de esta manera un silencio alrededor de sus motivos.
3) Aunque hay falta de enunciación en los motivos del grupo, este silencio se hace a un lado por medio de las acciones que realizan y con ello una vista al placer que se hace presente en la “lucha”.
4) En el cuento se da por hecho que el grupo Zamora es un grupo revolucionario, sin embargo el motivo de sus movimientos y la culpa existente en el Pichón por sus acciones dejan más que claro que no estamos ante un cuento de la época revolucionaria protagonizada por caudillos sino por un grupo criminal.
La importancia de aclarar estos 4 puntos radica en la posibilidad de ahondar con más precisión en algunas características del cuento y, por tanto, de los personajes que en ella intervienen.
La ausencia del bien y del mal en el conflicto nos presenta una distinción entre ética y moral, es una diferencia entre lo personal y lo social y la forma en que estos dos se diluyen en situaciones extremas, siendo más claro, en situaciones donde los deseos personales y las normas sociales chocan y entran en un remolino donde se entre mezclan, enfrentan, se diferencian y al final una de ellas queda disuelta.
Tanto la moral como la ética están sujetas al efecto o ausencia de la castración y si hago esta distinción es debido a que la moral siempre estará sujeta a ella, a la impostura de la figura paterna y las leyes que él instaura; la ética de igual manera está influenciada por la castración, pero a la castración impuesta por el padre que uno reconoce como tal, del Ideal del Yo que se forja por castración.
Sin embargo propuse que también había un efecto de ausencia de ella, pero esta ausencia sólo se manifiesta en el plano de la ética, ya sea por una denegación o falta de instauración de la castración. La moral al estar sometida al acuerdo común de todos, sigue la lógica de la falta, ya que es en esa falta donde la ley puede hacerse lugar, de igual manera funciona en la ética neurótica o por castración.
Sin deseos de profundizar más en la problemática de la ética por denegación o ausencia de castración, sólo puntuare que aunque estos dos tipos de ética pueden presentar una mayor cantidad de conflictos con la moral, no se puede calificar a ninguna de ellas como “mala”, ya que este juicio sería una apreciación moral y en la ética el bien y el mal responden al placer personal, no al bienestar común.
Este rodeo alrededor de estos términos nos permite entender un poco más cómo funcionaba el grupo Zamora y también la culpa que se cierne sobre el Pichón al final de la obra, donde no sólo la culpa se hace presente sino un fenómeno aún más interesante se pone en funcionamiento.
El Pichón y sus compañeros se manejan bajo las leyes y los deseos que se ven representados en Zamora, el deseo de mujeres, de dinero y de gloria, todas sus acciones están fundamentadas en la figura de su líder y lo que este les representa, haciendo que la ética de cada quien se subyugue a la moral instaurada por aquel que esta sobre ellos, aquel que porta una verdad y una salida para sus deseos.
Las razones del por qué son un grupo criminal y no un grupo revolucionario no pueden ser evidenciadas a través de la lectura rápida del cuento, es en el cuestionamiento y la duda que estas razones se pueden hacer presentes. Es cierto que en los tiempos de guerra la gente sufre y la desdicha puebla las calles y hogares de todos los habitantes, pero no por ello las elecciones tienden a hacer las mismas, la posibilidad de unirse a un grupo está en concordancia con las aspiraciones de los miembros, aspiraciones que se sintonizan con el líder que tienen frente, la seducción se hace presente y las decisiones son influenciadas por una figura que se considera el depósito de las respuestas.
Pero los efectos de este fenómeno se disuelven cuando el líder desaparece, la cohesión del grupo se desvanece, la motivación disminuye, las acciones se congelan y el yo vuelve a ser un elemento individual, y al recobrar su individualidad la ética personal se hace presente nuevamente, sale a exponer las prohibiciones que habían sido levantadas y es cuando entra en acción la culpa.
El Pichón es el representante de este fenómeno. Al ser vencido y abandonado el personaje vuelve a insertarse bajo la moral del estado y dentro de ella la reflexión acerca todas sus fechorías comienzan a reprocharle sus actitudes y acciones, el “no debiste” lo apalea y la culpa hace nido en su conciencia.
El que una mujer lo esperará y lo recibiera después de pagar sus culpas podría haber sido una bendición para él, era un perdón muy particular porque iba acompañado del amor, esa mujer lo amaba a pesar de todo lo que hizo. La aparición de un hijo suyo se volvía también una salvación y esta salvación la quiere encontrar en la mirada del hijo, un hijo suyo que tuviera una mirada igual de malvada a la suya, donde la maldad residiera y de esta forma le perdonara su naturaleza.
Sin embargo esta salvación es falsa, su intento fracasa en el momento en que su futura mujer le revela la falta de esa maldad en él hijo y al mismo tiempo le vuelve a recordar sus propias faltas, ante esta realidad tan impactante, tan pesada, el Pichón no tiene otra reacción mas que agachar la cabeza, porque la conciencia siempre le recordará que es un hombre malo.
El cuento de Juan Rulfo es rico no sólo en su estilo literario que nos evoca a la clase pobre y oprimida, también es rica en la elaboración de los personajes que no se alejan de lo humano. Sus personajes son seres humanos presentes en toda falta, no hay un ser que pueda ser deidificado, que pueda ser vanagloriado, al contrario, son personajes que son capaces de recordarle al lector las carencias que siempre hay en nosotros, no hay bien y mal, no hay justicia e injusticia, sólo hay personas que viven para vivir, alimentando sus deseos sin importar la cualidad de estos.
Y un reflejo de la humanidad del cuento se encuentra en que ningún personaje puede escapar de su responsabilidad, la satisfacción del deseo tiene consecuencias y de estas consecuencias no hay forma de hacerse a un lado. Podemos analizar todo lo que queramos las razones y motivos que llevaron por un camino a los personajes, pero parafraseando a Fromm: podemos conocer toda la historia, podemos conocer todas las razones, podemos entender al individuo, mas ello sólo explica el por qué de sus actos, no los justifica… Juan Rulfo sabía esto y sus personajes también.
lunes, 20 de agosto de 2012
Mars: El lado oscuro del ser humano
Fromm escribió un libro titulado "El corazón del hombre", en dicho libro él nos habla acerca de la "maldad" que hay en el fondo del ser humano; en otro de sus libros titulado "Anatomía de la destructividad humana" habla acerca de los impulsos violentos y la tendencia del ser humano a lastimar y destruir lo que le rodea. Para Fromm la agresividad, la violencia, en otras palabras, la pulsión de muerte es algo que se tiene que superar y que tiene que ser sublimada, sin embargo la sublimación de la que habla Fromm es la supresión o eliminación de esta de la naturaleza del ser humano.
Las tendencias pacifistas de Fromm, o mejor dicho, el miedo que él tenía hacía su propia agresividad le impulsan proponer una idea en su totalidad arbitraria y con un triste desenlace, ya que al eliminar la pulsión de muerte de un individuo es lo mismo que pedirle que deje de vivir, que deje de esforzarse para sobrevivir, le esta pidiendo que se entregue por completo a los designios de los demás.
Es cierto que al contrario de la pulsión de muerte tenemos la pulsión de vida, la cual implica la búsqueda del individuo por su sobrevivencia, sin embargo esta sobrevivencia esta dirigida hacia la manutención de la especie, a la procreación y creación de medios de sobrevivencia. Si pusieramos una frase para esta pulsión la frase sería :"hay que llegar al futuro", pero la pulsión de muerte es distinta, la pulsión de muerte esta enfocada a otra cosa y esa cosa es el tan famoso "aquí y ahora" que los humanistas tratan con tanta insistencia.
La pulsión de muerte es la encargada de dirigir nuestra energía psiquíca y también motora a la protección del individuo, si es llamada de muerte no es debido a que su naturaleza sea totalmente destructiva, sino que las acciónes del aqui y ahora no pueden garantizar la preservación de la especie, la pulsión de muerte es egoísta, existe para preservar la vida del individuo y permitirle seguir con vida en un mundo competitivo, en un mundo donde, aunque no parezca, sólo sobrevive el más fuerte.
El manga "Mars" de Fuyumi Soryo es una buena ilustración de todo lo oscuro, malvado, destructivo y egoísta que puede existir en el ser humano y por tanto sus personajes son más humanos que muchas de las personas comunes, ya que viven con la dura realidad de saber que no son "buenos" que mucha de su bondad nace de la simple necesidad de encajar en la sociedad aunque por dentro le deseen el mal a otras personas e incluso la muerte de algunas otras.
La pulsión de muerte en todos los personajes esta presente, se hace ver, se hace sentir, sus deseos vengativos están ahí para que nosotros los apreciemos. El manga para muchos despierta repulsión, a otros les espanta, a otros les fascina y es que ver los negros pensamientos plasmados en la obra hace que resuenen con nuestras propias fantasías inconcientes. El inconciente es un deposito de deseos que se ve censurado, ya que el contenido y la forma de estos deseos se consideran caprichosos y algunas veces detestables, una obra que llama a estos deseos a flote despierta angustia y goce.
Con todo esto la pulsión de muerte se ha ganado un lugar de desprecio, es algo que constantemente se busca evadir porque "hay que ser buenos", pero uno no se da cuenta que dicha pulsión no es algo que se deba evadir sino algo que se debe de asumir, de aceptar. La pulsión de muerte esta ahí para ayudarnos a que la pulsión de vida logre sus propositos.
Un ejemplo muy sencillo es el mismo acto sexual, el acto sexual es la perfecta combinación de pulsión de vida y muerte. La pulsión de vida esta presente en el mismo acto de la reproducción, del deseo de tener descendencia, sin embargo con puro amor y caricias no es posible tener coito, es necesario una fuerza que domine, que someta, que este dispuesta a poseer y lastimar a un otro, y esa es la pulsión de muerte. La pulsión de muerte es la que le da al individuo la agresividad necesaria para realizar las cosas, es la fuerza que empuje que le abre los caminos a la pulsión de vida.
Seguro habrá quienes pensaran que el acto sexual no tiene pulsión de muerte si este se hace con amor, en dicho comun, la pulsión de muerte existira cuando se tiene "sexo", pero desaparece si "se hace al amor". Para decepción de los romanticos no importa si es sexo o se hace el amor, la pulsion de muerte esta ahí haciendo de las suyas, simplemente hay que verlo de esta manera, introducir un elemento ajeno a un cuerpo ya es algo brutal, ahora no se diga la fuerza y el empuje que se necesita para sostener una realción sexual, el introducir el miembro masculino en el miembro femenino.
El mismo concepto de amor esta lleno de pulsión de muerte por igual, ya que para la simple conquista el individuo debe estar dispuesto a romper una que otra ley, a convencer a la otra persona de la propia valia, a seducir los sentidos del otro. Todo esto necesita cierto grado de agresividad, de violentar e influenciar a los otros, con cierto tono trillado, pero significado distinto podemos decir que no hay vida sin muerte. El error de Fromm consistio en querer desaparecer la pulsión de muerte por su maldad, cuando una verdadera sublimación consiste en la unión,en la sintonicronia de ambas pulsiones en la realización de una misma tarea.
sábado, 12 de mayo de 2012
Del terror y el goce.
El cine de terror, los videojuegos, las animaciones y cuentos de terror, cada uno de ellos ha estado presente con mas o menos fuerza de acuerdo a la época en la que nos ubiquemos, en la actualidad la presencia de los tres primeros es amplia y fuerte, sin embargo lo que deja en claro este hecho es que el terror, el miedo es una sensación presente en el ser humano desde los inicios.
Antes que nada hagamos una pequeña diferencia entre susto, miedo y terror. El susto es la reacción normal que tenemos ante un hecho real que nos presenta un peligro que es tangible, un ejemplo de ello es cuando algo nos sorprende, cuando en las películas tenemos escenas de silencio profundo interrumpidas por un sonido inesperado, la reacción que obtenemos es el susto, la ruptura inesperada de la tensión, de la angustia. El susto es una reacción normal ante un hecho o peligro tangible, es algo que podríamos llamar "razonable", es decir, hay razón para vernos "asustados", sorprendidos.
Sin embargo el miedo es de otra naturaleza, ya que el miedo no necesita de una muestra real, no tiene una razón "tangible" para su existencia. El miedo surge de la idea, de la suposición, de la interpretación personal de cada sujeto respecto a una situación; con base en experiencias pasadas y los fantasmas de cada uno de nosotros construímos una situación de peligro, la mente se encarga de concentrar esos fantasmas y materializarlos en forma de un peligro aparente. Una calle solitaria, un cuarto silencioso, una oscuridad profunda son perfectos plantíos para alimentar la semilla del miedo, son abanicos impresionantes de posibilidades, de peligros probables. El miedo, es miedo a lo posible, a lo probable, al peligro por venir y en probabilidad de existir, peligro alimentado por experiencias propias y faltas que tengamos.
Por último el terror es la pérdida total de la realidad. Ya no estamos hablando en este caso de un hecho concreto, ya no hablamos de una posibilidad, sino de la inmersión en la misma posibilidad al punto de creerla real, en otras palabras hacemos de lo irreal algo real y permitimos que lo imaginario nos devore. El terror es la acción de sumergirse en lo irreal y permitir que nuestra mente caiga presa de nuestras imaginaciones, a diferencia del susto y del miedo donde el yo es capaz de diferenciar en cierto grado la fantasía y la realidad, en el terror esa barrera se ha diluído y la mente es víctima de sí misma.
Visto de esta manera podemos apreciar que el susto, el miedo y el terror, pertenecen cada uno de ellos a alguno de los territorios o planos de planteados por Lacan. El susto pertenece al plano de lo simbólico, dado que el susto posee su fuente en un hecho real y nos propone un peligro, es una interrumción de nuestros procesos normales con la intrusión de un elemento extraño, parecido a un lapsus. El miedo pertecene al terreno de lo imaginario, ya que la base de éste se encuentra en lo simbolico en los propios recuerdos, experiencias y fantasmas que estan presentes en cada unos de nosotros, nos remiten a la historia y la interpretación de ella; el terror tiene una naturaleza más crítica, más dramática, ya que pertenece al plano de lo real, de lo intangible, de lo inombrable, de la muerte; el terror nos habla de algo que no podemos controlar, de algo que nos amenaza constantemente y nos pone en peligro inminente de desaparecer en él.
Esta es justamente la base de las películas de terror, sumergir la mente del espectador en ese estado de incertidumbre y de un peligro, una situación incontrolable, incontenible, contra un poder que va más allá de uno mismo y que nos supera en todos nuestros sentidos y posibilidades. La construcción de la película de terror consiste en la presentación de algo que es amenazante, que nos acecha y no hay forma de escapar de ella, esta situación se prolonga hasta que la angustia llega a un punto máximo donde el espectador sólo espera una cosa: que todo termine, el terror orilla al individuo a desear el final, ya que la situación se vuelve intolerable y el fin de la película es un símil de la muerte, aquel que es víctima del terror, sólo espera el término de la situación, que todo acabe y que al acabar también se termine con él mismo.
Todo este planteamiento nos confronta con la realidad de la insistencia de la gente en la apreciación del famoso cine de terror. He aquí donde se pone el juego el goce, el placer de observar y sumergirse en una situación parecida; la película instiga la identificación con el personaje principal orillandonos a compartir ese terror, nos invita a sentir la misma desesperanza que vive el personaje y hacernos sentir igual de vulnerables e impotentes ante los sucesos que se hacen presentes.
El placer de la película de terror existe en la esperanza que nos ofrece de vencer lo invencible, la esperanza de saber que no somos totalmente impotentes ante la situación y que siempre habra una forma de superar el mal. Una película de terror que nos da un final donde la maldad no puede ser vencida deja cierto sinsabor y una angustia plantada en lo profundo de nosotros, la desaparición de esa esperanza puede causar diversas reacciones de acuerdo a la fortaleza psíquica de cada espectador. Nadie va a rechazar una película de terror con un final victorioso, pero si pueden rechazar una película con un final desesperanzador.
El susto y el miedo pertenecen a la neurosis, todo neurótico siente sustos y miedos, pero el terror es propio de la psicosis, donde el sujeto psicótico no tiene escapatoria de sus propias alucinaciones, el terror es la materialización y darle una identidad al Otro, ese Otro que es capaz de hacer con nosotros lo que él quiera y desee, sin que podamos resistirnos a sus mandatos y el guión que él tenga planeado para nosotros.
miércoles, 4 de abril de 2012
Coraline y la puerta a la psicosis
sábado, 24 de marzo de 2012
La dama de negro: deposito de fantasías.
De la obra, en este caso la película, "La dama de negro" se pueden analizar varios puntos, hay muchas cosas significativas y que vale la pena poner atención, sin embargo en esta ocasión me enfocaré en la propia existencia de la dama y la importancia de su papel en la economía psíquica de los habitantes del pueblo donde ella hace sus "apariciones".
Antes que nada retomemos cuales son las condiciones y las consecuencias de la apacición de la dama de negro. Para que la dama de negro haga acto de aparición solo es necesaria una cosa: nada; las apariciones de la dama son arbitrarias no existe un detonante específico que indique su posible presencia, sólo basta que una persona la vea para que se diga que ella hizo acto de presencia, literalmente la dama de negro se aparece y las consecuencias de su visión es la muerte de alguno de los niños, de los hijos de alguien.
Los niños se ven "obligados" a la muerte tras la aparación de la susodicha, comandados al suicidio los niños arrebatan sus vidas de manera trágica y espontanea, sin razón, aparente, alguna para llevar a cabo la orden que se les ha dado. De manera automática los niños escuchan que los adultos hablan de la aparición de la dama e inmediatamente acaban con sus cortas y prósperas vidas.
Sin embargo si algo nos han enseñado los mitos y leyendas, ademas de otros cuentos de terror, es que los espíritus tienen una razón en su aparición, hay una intención tras de sus acciones y uno de ser precavido para lo convocar su presencia en nuestro mundo. En la película "Ringu" (El aro en su versión occidental) es el video que deja Sadako, en "Candyman" es la pronunciación de su nombre, en la leyenda "Yukiona" (La mujer de las nieves) es el viaje en solitario por las montañas nevadas, en la leyenda "El carruaje del diablo" es la medianoche en los callejones de Guanajuato, e incluso en películas comerciales como "Actividad paranormal" es un pacto demoniáco realizado por la familia de la protagonista. Pero la dama de negro rompe con esta regla, no hay forma de impedir su presencia, solamente aparece y los niños mueren.
Es esta contradicción con las reglas establecidas por lo paranormal que nos indica que la existencia de la dama es de corte psicológico, es una manifestación del inconciente que se ha extendido por el pueblo haciendo que su existencia y sus maldades queden gravadas en piedra en las profundidades del terreno de lo incosnciente. La dama de negro mas que una manifestación paranormal es una manifestación psicólogica de un fenómeno que ya se ha presentado, principalmente en el caso de las brujas de Salem. Tal fenómeno es llamado: histeria colectiva.
La histeria colectiva es la infección y propagación del material inconciente de una persona a otra haciendo de este mensaje una epidemia que se extiende sin ton ni son. El mensaje y deseo del primer individuo es trasmitido a otro que al hallar en ese mensaje una identificación lo asume propio y lo repite, aquellos que se salvan de esta infección son aquellos que no hayan en el mensaje algo propio, que no se hallan mencionados en él, así lo dejan pasar o al notar su incoherencia tratan de exponerla y negarla.
El pueblo completo esta atrapado en este fenómeno, fenómeno que tiene su inicio en la madre del primer niño muerto, niño que muere ahogado en el mar mientras jugaba con un amigo. Dicha señora nunca vió a la dama de negro, bajo el argumento de ser capaz de comunicarse con el espíritu de su hijo ella informa que a su hijo lo obligo la dama de negro a ahogarse en el mar. He aquí el nacimiento de la existencia de la dama de negro, el delirio de una mujer consumida por la culpa de haber matado a su hijo, ¿cómo lo mata? en su propia falta de atención y cuidado para con su vastago.
La madre al no estar cuidando a su hijo no se percata que éste, junto con su amigo, se hallan jugando cerca del mar, no se da cuenta de que es peligroso, no se da cuenta de que su hijo se esta ahogando, sólo hasta hallarlo muerto es que cae en cuenta de su error. La culpa la carcome y acaba poco a poco con ella, asumir que por descuidada su hijo ha muerto es un golpe terrible, devastador, así que para aliviar su culpa y dolor crea la figura de la dama de negro como la responsable de una muerte tan "inexplicable" como la de su hijo.
Esta figura de la dama es transmitida al resto del pueblo y de esta manera comienza la infección, aquellos padres descuidados y aquellos padres que no estan felices con sus hijos adquieren el mensaje de la señora: "La culpa de la muerte de los hijos no es nuestra es de la dama de negro, los deseos de librarse de los hijos puede ser alcanzado por medio de la dama de negro, la dama de negro puede ser la culpable de nuestra propia incompetencia y morbidos deseos".
Si se analizan las muertes que se presentan en la película todas ellas son perfectamente explicables por medio del descuido de los padres: niñas que jugando caen por la ventana, una niña que toma cloro que alguien dejo a su alcance, una niña que muere en un incendio porque sus padres la tenían encerrada, un niño que al llamarle la atención algo baja a las vías, todos ellos pudieron ser salvados si los padres hubieran sido cuidadosos y los hubieran querido. Ninguno de los papas intento salvar a sus hijos, todos berrean, chillan y se desgañitan, pero ninguno hace el esfuerzo por preservar la vida de su niño, solamente el último niño en morir (el hijo del protagonista) intenta ser salvado y gracias a eso su alma no queda anclada a la dama de negro como el resto de los infantes.
La dama de negro es un fantasma, es la materialización de las culpas y de los deseos de muerte de cada uno de los padres que pedieron un hijo.
