viernes, 29 de mayo de 2020

Mitos, Leyendas,Creepypastas y modernidad


            Sin duda los tiempos, como debe ser, han ido cambiando, las ideologías, la sociedad, la tecnología, la comunicación, las formas de relacionarse con lo que podemos llamar lo divino, las formas de pensar y elaborar, así como el contenido de estos pensamientos, se han ido transformando y esas transformaciones despiertan o alimentan la necesidad de cambiar el enfoque, la lente, por medio de la cual observamos y estudiamos el mundo interno de los seres humanos.

Es sencillo observar esos cambios en el ámbito social, la misma vida se encarga de poner frente a nosotros todos los fenómenos que se encuentran en tránsito en estos momentos: luchas por la equidad, luchas por la igualdad, luchas por la vida y en contra de la muerte, luchas por la identidad, luchas por la seguridad, luchas por la propia existencia; la sociología y otras ciencias pueden dar una explicación desde el punto de vista del poder y las relaciones humanas, el psicoanálisis se encargara de darle un trasfondo psíquico, una construcción de los fenómenos inconscientes que facilitan u obstaculizan el desarrollo de estos fenómenos.

Hay uno en específico que llama mi atención, no es grandioso, no es llamativo, no es siquiera relativamente importante para el crecimiento del individuo y de la sociedad, sin embargo, se encuentra presente, esta ahí frente a nosotros, pero se halla oculto por dos razones: la primera, la normalización de este y la naturalidad con que se ha asentado con el paso de los años; la segunda, un punto ciego del cual pecamos muchas veces los analistas, distanciarnos un poco de la modernidad, este fenómeno al cual me refiero es el horror.

Primero deseo aclarar la razón por la cual considero importante acercarnos a este fenómeno. Desde mi perspectiva hay dos cosas que uno ha de conocer y poner atención si desea comprender la ideología y el mundo interno de una cultura: la mitología y la gastronomía. La mitología sienta las bases de la creación, de la noción que se tiene del ser humano, de la existencia y, a diferencia de las fábulas y los cuentos de hadas, propone una línea de comportamiento y del vivir.

Los mitos no son historias elaborativas, como bien menciona Bethelheim (2013), no existen para ayudar a los individuos a lidiar con las diversas pulsiones que cada uno de nosotros pone en juego día con día, los mitos son normativos, son ejemplos del hacer y del no hacer, son buenos o malos ejemplos a seguir, son la representación más pura y arcaica que se tiene de los padres omnipotentes y ejemplo de como las reglas puestas por ellos deben seguirse, siendo ellos los únicos capaces de romperlas. Basta dar un vistazo a la mitología griega para darse cuenta de que toda forma de relacionarse y actuar de los dioses puede ser catastrófica y los seres humanos que reproduzcan esta conducta reciben castigo, pero los dioses están exentos de éste por una simple razón, son dioses.

La gastronomía no sólo nos provee de información correspondiente a la situación financiera y producción agrícola de un territorio, la gastronomía típica nos da a conocer de las reglas y creencias que existen en una región, la preparación de los alimentos y los rituales alrededor de estos nos habla de creencias e ideologías, dar las gracias antes de comer, las partes de los animales que se pueden consumir, no es extraño que en culturas antiguas o algunas arcaicas se considere el desperdicio de los alimentos como una afrenta a los dioses y un mal agradecimiento por los dones recibidos, por ello la cacería se controla y la presa obtenida es consumida en su totalidad. De igual manera en México los mitos y los alimentos tienen un lazo fuerte siendo el maíz no sólo el producto más consumido sino el mismo origen de la presente humanidad, en contra parte podemos observar naciones construidas con base en la colonización, como los Estados Unidos de América, cuya gastronomía típica es poca y los alimentos están más orientados a la rápida satisfacción del apetito, un pueblo que sin duda carece de mitología, gastronomía y por tanto en una crisis identitaria constante.

Dejando de lado la gastronomía, quisiera enfocarme en estos momentos a la parte mitológica. Si bien estas son esenciales para la explicación del origen, son las leyendas las más representativas de la evolución del pensamiento mágico; las leyendas a diferencia de los mitos intentan transmitir una realidad social mezclada con una realidad interna, una relación entre los objetos internos y los objetos externos, el clásico ejemplo es la leyenda de la Llorona, que hasta el día de hoy se sigue transmitiendo o la leyenda del Baile del Diablo popular durante el siglo XVIII y parte del siglo XIX.

Cuando mencione que el punto ciego de los analistas podría ser el distanciarse de la modernidad me refería justamente a lo que ha sucedido a lo largo de este trabajo, las referencias siempre van años atrás, siglos atrás, son pocas aquellas que realizamos con fenómenos actuales, nos aferramos a los ejemplos del pasado sin darnos cuenta que en el presente o el pasado más próximo también existen estos fenómenos y los obviamos. En la actualidad también contamos con leyendas, con explicaciones fantásticas acerca de la vida y sus nuevas reglas, me refiero a lo que hace unos años se conocieron como leyendas urbanas y de forma más reciente como creepypastas.

¿Por qué llamarlas leyendas urbanas? Porque a diferencia de sus antecesoras estás se encuentran ambientadas en las ciudades, en los suburbios, ya no se ubican en “un pueblo lejano de la ciudad” o “en un pueblo al interior del país”, ahora se ubican en “una casa al interior de la ciudad” “en el transporte que viaja del punto A al punto B” “en la escuela a la que asisto” “en el cine al que voy” los ambientes son modernos y las problemáticas ya no son acerca de si el diablo vendrá por ti si faltas a la moral; con certeza algunos podremos recordar aquellas que te contaban de cómo alguien se infecto de SIDA gracias a una aguja en el asiento del cine, acompañada de su fatal nota diciendo “Bienvenido al mundo del SIDA”  o de cómo al salir de antro podías correr el riesgo de regresar sin algún órgano a casa, y bien muchos podrán decir “es que eso sí es cierto” o el famoso “al amigo de un primo o al amigo de un amigo le pasó”… esa es la cualidad de las leyendas, la mezcla de realidad con fantasía, en los cuales los bordes se difuminan.

¿Por qué llamarlas creepypastas? Creepy se traduce como espeluznante u horripilante, pastas es una deformación de paste que sería pegar en español, la característica principal de estas historias es que se generan en Internet, se difunden a lo largo de foros y son alimentadas por el público. Muy al estilo de la literatura lovecraftniana son los lectores los que enriquecen las historias con sus aportaciones personales, haciendo de un relato toda una serie de historias que narran las atrocidades, verdades o monstruos que no somos capaces de percibir. Las creepypastas pueden abarcar amplios terrenos, desde aquellas que hablan de episodios perdidos de series, pasando por las historias verdaderas tras ciertos hechos o la introducción de personajes atemorizantes o rituales prohibidos; solo por nombrar algunas tenemos al más famoso que es Slenderman, un ser que se aparece de manera azarosa y secuestra a los niños, o la historia real detrás de caricaturas como Aventuras en pañales y por último juegos rituales de alto riesgo como el Hitori Kakurenbo.

La gran diferencia y peculiaridad entre las leyendas y las creepypastas es que las leyendas se transmiten, por lo general, vía oral y mantienen la situación y personajes en su gran mayoría intactos, puede haber algunas variaciones surgidas de la misma deformación en la transmisión del mensaje, pero las características y personajes principales se mantienen y desarrollan sus papeles, en cambio las creepypastas son un producto comunal, donde si bien existe un esqueleto este sólo es el punto de referencia, el lugar y los personajes pueden ser cualquiera, lo importante es el esqueleto y todo el entorno existe para alimentarlo, y más allá de todo esto, más allá de su construcción comunal, estos relatos tienen un fin único que lo lleva en el nombre: horrorizar.

Sin embargo, consideraría que el fin es el mismo que el de su fuente, en un inicio mencione que estamos en tiempos de lucha, son múltiples los campos de batalla, son muchos los males que intentan erradicarse y como resultado de estas múltiples luchas ha aumentado el mercado del horror como puede observarse en la cantidad de películas producidas de dicho género, esta producción entre los años del 2001 al 2011 ha aumentado en un 60%, siendo su principal productor los Estados Unidos de América.

En un trabajo anterior explicaba cómo desde mi perspectiva las películas de terror se construyen con base en los núcleos psicóticos de la personalidad y como cada una de las categorías se encargaba de movilizar más unos elementos que otros.

Con base en esta visión podría decir que los tiempos actuales, al ser tiempos en los cuales los conflictos políticos, bélicos y sociales, en los cuales la violencia ocupa el proscenio del teatro de la vida los núcleos psicóticos, principalmente los referentes a la paranoia, buscan una expresión, una forma de hacerse presentes mientras mantienen distancia con la angustiante realidad, así surge el deseo de historias de terror, de películas que pongan fuera la angustia, de las creepypastas que permitan la repetición de los contenidos internos, me abstengo en ese momento de usar el término elaborar ya que no estoy seguro de que este sea el objetivo, más bien pareciera una repetición incesante.

Las creepypastas en especial son un conjunto de imaginarios y de fantasías inconscientes que hacen de ellas producciones muy ricas para explorar los elementos que se movilizan y mantienen a los individuos anclados a ellas, ahora compartiré con ustedes uno de los juegos rituales que tuvieron más auge y que aún hoy en día encuentras a personas llevándolo a cabo, este es el ya mencionado Hitori Kakurenbo que se traduciría como “el juego de escondidas de una sola persona”.

Materiales  Editar

-Un muñeco con relleno (Que no tenga forma humana ya que haría más difícil que el espíritu se vaya).

-Arroz (Suficiente para rellenar al muñeco).

-Una aguja.

-Hilo de color carmesí (Rojo).

-Un objeto filoso (Como un cuchillo, pedazo de vidrio, o tijeras).

-Una taza llena de sal (Lo mejor sería sal natural).

-Un lugar para esconderse (preferiblemente una habitación purificada con incienso y con un ofuda que es un amuleto (japonés) de un altar Shinto para protección de hogares).

Preparación  Editar

-Quitar el relleno del muñeco y luego volver a rellenarlo pero con arroz (El arroz reemplaza los órganos internos y atrae a los espíritus).

-Cortar un trozo de tus uñas y ponerlo dentro del muñeco, y coser la abertura con el hilo carmesí. Cuando termines, amarra al muñeco con el resto del hilo (El hilo rojo representa un envase de sangre, sella al espíritu dentro del muñeco).

-Llenar una tina con agua (En Japón es común tener tinas de baño, si no tienes entonces en un lugar relleno de agua en donde pueda caber el muñeco).

-Vierte una taza de sal en la tina, una vez hecho eso, deberás ponerle un nombre al muñeco...cualquiera menos el tuyo...

-Colocar una taza con agua salada en la tina dentro del lugar de escondite que elegiste (para protección).

-Cuando sean la 3:00 AM, repite el nombre del muñeco 3 veces junto con la frase "ES MI TURNO". Ahora toma al muñeco y colócalo en la tina.

 

-Apaga todas las luces de la casa, ve al escondite y enciende la TV, cuando hayas contado hasta 10 con los ojos cerrados, ve al baño con el objeto afilado en la mano.

-Cuando llegues allá, dile al muñeco: "Te encontré, ___" (Nombre del muñeco) y clávale el objeto filoso (Al cortar el hilo se rompe el sello y liberas al espíritu).

-Ahora debes decir: "Ahora es tu turno, ___" (Nombre del muñeco).

-Y ahora debes esconderte en el lugar que elegiste.

Corre... Escóndete... Sé valiente... y prepárate porque el muñeco te devolverá el favor y te perseguirá por toda la casa... Cualquier ruido... Cualquier presencia extraña podría ser el muñeco que está detrás de ti... Escóndete y muévete por toda tu casa... ya que el muñeco tiene un nexo contigo y no tardará en encontrarte.

Cerrar el ritual  Editar

 

-Verter media taza con agua salada en la boca pero no beberla, sólo mantenerla ahí (Si sales del escondite sin el agua salada, podrías encontrarte con "algo que ronda por ahí" en su casa y podría hacerte daño. Aparentemente la forma de sentir la presencia de ese "algo que ronda por ahí" es ver qué sucede con la TV), y salir del escondite y empezar a buscar al muñeco. El muñeco no necesariamente estará en el baño. Pase lo que pase no escupa el agua salada que está en su boca.

-Cuando encuentre al muñeco, vacíe el agua salada (La que aún queda dentro de la taza) sobre él, y rociarlo también con la que tiene dentro de la boca.

-Luego decir "Yo gané" 3 veces.

Esto supone el final del ritual. Después de esto asegúrate de secar bien al muñeco, luego quémalo y deshazte de los restos, rocía con sal en los lugares por dónde estuvo la muñeca.

Reglas  Editar

 

No salga de la casa hasta que haya terminado el ritual.

Debe apagar todas las luces de la casa.

Debe permanecer en silencio mientras esté escondido.

No debes tener el agua salado en tu boca todo el tiempo, solo en la parte final del ritual.

Si vives con alguien, podrías ponerlo en peligro a él también.

No continúe con el ritual por más de una o dos horas.

Por razones de seguridad, lo mejor sería dejar todas las puertas de la casa sin seguro (incluida la puerta principal) y tener a algunos amigos cerca para que puedan ayudarte en caso de que los necesites. Tener un teléfono a mano también es buena idea.

 (https://creepypasta.fandom.com/es/wiki/Hitori_Kakurenbo_(El_juego_de_las_escondidas))

La última advertencia que se realiza es impedir que de modo alguno el muñeco logre hacerte daño, ya que en caso de lograrlo, el espíritu pasara a ocupar tu lugar, tu cuerpo.

Dicho juego se ha hecho viral en internet, existen videos de gente llevándolo a cabo y aunque podría asegurarse que dichos videos se encuentran editados y se han realizado para el entretenimiento del público, es el mismo público el que insiste en la credibilidad de ellos, una parte inconsciente de la gente considera que dicho ritual puede ser real, porque los núcleos paranoicos responden con avidez.

El juego ritual tiene muchos significados que hacen de él un acto sugestivo, intentaré explicar cada uno de estos elementos y entrar en el folklore que alimenta dicho ritual en una entrada posterior, sin embargo hay que rescatar el mayor elemento paranoide del juego: el daño, causar daño trae como consecuencia más daño; el acto de apuñalar, aunque sea a un muñeco, requiere de una cantidad de agresión y hostilidad suficiente para activar los núcleos esquizoparanoides, la agresión se ha desatado y la regla indica que esta ha de ser devuelta.

Muchas creepypastas comparten la lógica del dolor y la muerte, de castigar, al estilo del antiguo testamento, la adquisición de conocimiento denegado, quitar la cortina que nubla nuestra visión acerca de nuestros propios deseos, de nuestras pulsiones. Se produce una historia tras otra, se transmite por medio de la red, pasa de un país a otro, la globalización ha permitido que el intercambio cultural sea más sencillo y es en ese espacio virtual, en ese lugar conformado de números, códigos, claves y proyecciones que los analistas podríamos adentrarnos para la exploración de los fantasmas internos de los individuos.

Los fenómenos sociales ya no se dan sólo en las calles, no son solamente aquello que acontece en el plano de la realidad social compartida, los fenómenos sociales ahora se encuentran en ese otro espacio que cada día se hace más fuerte y popular y estudiar esos nuevos espacios, esos nuevos fenómenos, nos permite ampliar nuestra comprensión del individuo actual.

Las personas hablan de estas cosas, mucha de su vida se encuentra en redes sociales, en las cuentas de Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat y muchos otros sitios de comunidad virtual, y aunque a ojos de la teoría más clásica esto implique una escisión de la realidad e incluso de la misma identidad, es una verdad que estos son los tiempos que vivimos “aquí nos toco vivir” y por tanto nuestra mirada debe ser capaz de aprehender estos nuevos contenidos y estudiarlos con detenimiento, no como un fenómeno patológico sino como una forma más de experimentar la vida en tiempos modernos.

 

 


miércoles, 27 de mayo de 2020

Reinicio

Bueno checando las fechas ya han pasado casi 6 años desde la última publicación y con la presente situación con el COVID-19 y un poco más de tiempo he decidido retomar este blog. Aunque considero que pocas personas leerán esta entrada me parece propio hacer este aviso para aquellos que hayan leído con anterioridad el blog y también para quienes apenas lo hayan descubierto.

Aprovechando la ocasión quisiera informar que el tipo de entradas que publicaré serán un poco más variadas, el enfoque seguira teniendo su toque psicoanalítico y trataré de mantenerlo, ya sea que hable de videojuegos, películas, libros o programas de televisión trataré de seguir dando un trasfondo con base en la teoría y práctica que inicio Sigmund Freud.

Espero que aquellos que lean esto puedan divertirse o por lo menos satisfacer algo de la curiosidad que de manera innata tenemos como seres humanos.

sábado, 18 de octubre de 2014

Analizando aprendizajes


Aprender es un proceso que llevamos a cabo a lo largo de nuestras vidas y pareciera que lo hacemos de una manera muy natural. Aprendemos a andar en bicicleta, a leer, a hablar, a andar en transporte público, a relacionarnos con las personas, incluso podemos decir que aprendemos a ver y a escuchar, sin embargo, aunque parece que es algo muy natural existen ciertas condiciones que nos permiten llevar a cabo este aprendizaje y que éste mismo sea valioso. Una de estas condiciones, que entre otras incluyen el desarrollo físico y mental del individuo, es la experiencia.
            No hay un aprendizaje que pueda llevarse a cabo sin experimentar, o en otras palabras, sin vivenciar el concepto, procedimiento o tarea del cual deseamos hacernos. Ya lo dice un dicho popular: “nadie experimenta en cabeza ajena”, y al no poder tener esa experiencia de primera mano, lo que obtenemos es sólo un pequeño acercamiento a aquello que deseamos integrar en nuestra conducta o pensamiento, se vuelve simplemente un mensaje que se queda grabado en la memoria, pero que no tiene un punto de anclaje en el individuo, por decirlo de otra manera algo que se enseña sin proporcionar la condición de la experiencia deja al sujeto como un barco a la deriva, sin la posibilidad de echar ancla fijándose en un sitio quedando a merced de los vientos y mareas.
            La condición de la experiencia en este sentido dificulta el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del aula. ¿Cómo lograr que la persona experimente dentro del aula?, ¿cómo hacer para que el concepto no sea un mensaje vació y se torne en un aprendizaje? La respuesta a esta pregunta es algo complicada, pero como muchas cosas la complicación dependerá del enfoque o cristal que usemos para mirarlo. Partiendo del precepto de que somos una tabula rasa y que no hay precedentes en nosotros de aquello que se enseña entonces el aprendizaje de conceptos se torna algo que tendría que ponerse a prueba a posteriori, tendríamos que memorizar el concepto y después vivenciarlo, pero esa vivencia puede llegar al momento siguiente, al día, mes o incluso años posteriores y mientras el significado sería vacuo.
            Pero si depende del cristal con que se mire entonces podemos cambiar nuestro enfoque. Evitemos la idea de que somos una tabula rasa, pensemos que desde el momento en que poseemos un cuerpo ya estamos en la posición del vivenciar, experimentamos los cambios de temperatura, el sonido de los objetos y las personas que nos rodean, de las sensaciones que llegan a nuestro cuerpo, ya sean estas placenteras o dolorosas, es decir, desde el momento de nuestro nacimiento ya estamos creando un acervo de experiencias. Todas estas experiencias, podríamos decir, se encuentran ya archivadas, aunque con algo de desorden, no tienen algunas de ellas un concepto al cual asirse y gracias al cual logren el aprendizaje completo.
            Es en esta incógnita acerca del aprendizaje donde podemos recurrir a Jean Piaget quien nos señala que son las interacciones entre el sujeto y el objeto lo que da pie a que podamos aprender, pero que lo aprendido dependerá del desarrollo del individuo, que tan maduro sea y de acuerdo a esta madurez será el cómo logre aprehender el objeto, mas también influye el lugar, tiempo y cultura en la que nos encontremos. Son estas tres condiciones las que determinaran cómo y qué aprende una persona: cómo vive el objeto, que tan desarrollado se encuentra fisiológicamente y el lugar o sociedad en la cual se encuentra viviendo.
            Bajo estos preceptos se puede tratar de dar una respuesta a las preguntas antes planteadas. Si se desea que el individuo dentro del aula logré aprender “algo” entonces debemos valernos de las experiencias que ya haya tenido, reconocer cómo han sido sus interacciones anteriores con los objetos, cómo los tiene comprendidos y en qué etapa de su desarrollo se encuentra para encontrar el método que más le convenga para lograr el aprendizaje. Lograr que la persona relacione sus experiencias con el concepto y les dé un encuadre apropiado a su cultura es una forma de lograr nuestro objetivo; esto puede ser algo difícil y laborioso dentro del aula y que lamentablemente en nuestro sistema educativo tiene muchos obstáculos, los cuales por el momento no me detendré a nombrar.
            La aproximación que tiene Piaget respecto al aprendizaje no es ajena al psicoanálisis, simplemente cambiemos el aula por el espacio psicoanalítico, al escritorio por el diván y al educador por el analista. Ya en sus tiempos Sigmund Freud nos hacía mención de las series complementarias, que como Piaget, nos indicaban que el desarrollo del individuo y la conformación de su personalidad dependían de lo genético, aquello constitucional al sujeto, a las vivencias que haya tenido durante su crecimiento y al vivenciar de los retos actuales.
            Freud a lo largo de su obra indica que estos factores serán decisivos en la constitución de un individuo y entre sus investigaciones podemos encontrar ejemplos significativos que sirven para mostrar cuán cercanos son ambos autores en su concepción del aprendizaje y los errores que pueden hallarse en el proceso de aprender. Son las teorías sexuales infantiles que Freud halló en sus análisis los que tomaré para mostrar estas similitudes.
            De acuerdo a la teoría freudiana del desarrollo todo individuo pasa por distintas etapas en su crecimiento, etapas que se encontrarán regidas por una zona erógena en específico, éstas son la oral, anal, fálica, latencia y, por último, genital. La comprensión que tenga el sujeto del mundo estará marcada por la etapa en que se encuentre, ya que esta define la forma en que interactuamos con los objetos y los entendemos. Las teorías sexuales infantiles son las explicaciones que cada niño tiene de diversos temas, principalmente: la diferencia de sexos, el enigma del nacimiento y el significado de la relación sexual.
            Las teorías infantiles, dice Freud, son resultado de una aproximación inmadura del niño a temas que le causan incógnita, ante estas dudas buscará respuestas, pero estas respuestas tienen un resultado inexacto, ¿por qué inexacto? Porque el niño responderá a ellas de acuerdo a la etapa de desarrollo en que se encuentre, las soluciones que haya están definidas por el tipo de pensamiento particular de cada estadio y al ser una forma de acercarse y relacionarse con los objetos muy parcializada la totalidad de un fenómeno no se le muestra sino únicamente comprende parte de ella.
            Piaget señala que los errores de aprendizaje se deben a una aproximación y comprensión errónea o inadecuada al objeto de conocimiento, Freud observa que las teorías infantiles tienen resultados inexactos porque el niño al investigar el tema lo realiza con una madurez parcial que le da respuestas parciales, visto en perspectiva podemos ver ¡cuán cercanas son las concepciones de ambos autores!
            ¡Cuántas patologías llegan a la consulta porque las experiencias con los objetos han sido a veces mal interpretadas! ¡Cuántos malestares tiene una persona porque ha habido algún error en el proceso de asimilación-acomodación! Diría Piaget. Los malos acercamientos a los objetos, la experiencias confusas o difusas, las malas interpretaciones de las situaciones debido a nuestra propia inmadurez, es decir, diversos malos aprendizajes son los que nos llegan a la consulta, los pacientes tendidos en el diván nos narran experiencias que los han consternado, tribulado y que no fueron capaces de comprender por completo dejándolos con la incomodidad del síntoma como la mejor conclusión a la que pudieron haber llegado.
            Piaget y Freud nos hablan de la importancia de la experiencia y de los muchos aprendizajes inexactos que podemos tener y es en estas similitudes entre dos hombres que vivieron en tiempos distintos que se alzan preguntas que pueden ser obvias, equivocadas, fáciles o difíciles de acuerdo a cómo entendemos la situación analítica, pero podríamos preguntarnos: ¿el analista es un educador? ¿el analista re-educa a los pacientes? ¿son las posiciones de un educador y un analista distintas o simétricas? Las respuestas posiblemente puedan hallarse únicamente a partir de la experiencia.

lunes, 6 de enero de 2014

El abanico de seda (Reseña)



Julio César Paredes Juárez.
Ciudad de México, México (05/01/14)
            El quinto día del sexto mes del tercer año del reinado del emperador Daoguang, en el calendario romano se referiría al año 1853, es el día de nacimiento de Lirio Blanco, una mujer de ahora 80 años que en sus últimos días nos narra la historia de su vida. Una vida llena de sufrimiento, de peripecias, de encantos y desencantos, de dolor y audacia, pero más que nada una vida que compartió con la persona que más amaba y por la que más deseaba ser amada: su laotong (alma gemela) Flor de nieve.
Lirio Blanco crece en una sociedad regida por el varón, donde las reglas del confusionismo se siguen al pie de la letra y las tareas del hombre y la mujer se encuentran claramente definidas; donde todo se divide en el mundo exterior y el mundo interior, el mundo exterior que rigen los hombres y el mundo interior al que pertenecen las mujeres. También es un mundo donde el misticismo, la superstición y la ley se confabulan para mantener el orden y la prosperidad del pueblo chino.
Es en esta sociedad, en esta era, donde Lirio Blanco afrontará retos que si bien pueden ser peculiares y sumamente adversos para el lector, son propios de su mundo y su época, el impacto que se crea en la lectura proviene principalmente de un choque cultural y al ser cultural se habla por ende de tradiciones, ritos, religión, filosofía y valores. Los suplicios y pruebas a las que se enfrenta Lirio Blanco son extremos para nuestro pensamiento actual, pero naturales para ella que ha crecido en esos tiempos, de tal manera que el lector entra a un mundo donde todo lo que sería “lógico” y “común” se tiene que hacer a un lado para poder entender a nuestra protagonista.
Así el lector aguantará y sufrirá junto con Lirio Blanco la tradición del vendado de pies, los gritos, la agonía y la perseverancia de soportar la ruptura y soldado de los huesos de una niña de 7 años; afrontará con ella la posición humilde y silenciosa que debe adoptar una mujer siendo confinada a una habitación especialmente designada a su género no sólo durante la infancia sino por el resto de su vida; resentirá y soportará con ella la idea de un destino que ya está escrito para toda mujer china desde su nacimiento y sin posibilidad de alterarlo, pero al mismo tiempo gozará y se regocijará con los regalos que estas mismas tradiciones traen consigo: el nu-shu y su laotong.
El nu-shu, como escritura secreta propia de las mujeres usada para comunicar sus pensamientos, pasiones e historias sin que los hombres tengan restricción sobre ellas; y su laotong, una compañera elegida por medio de la adivinación que únicamente las más afortunadas lograrán encontrar y quien será una amiga de por vida, una persona que sabrá reconocerlas y conocerlas por completo, porque tal cual lo indica el término son almas que poseen cualidades parecidas, personalidades  sintónicas, necesidades similares. Ambas cosas se ven representadas en el abanico de seda que Lirio Blanco y Flor de Nieve utilizan para sellar su contrato y donde a lo largo de todas sus vidas escribirán sus alegrías y pesares esperando ser inseparables.
La historia nos lleva por toda la vida de estas mujeres, desde su primera infancia hasta sus años de recogimiento (la vejez y viudez). A través de todos estos años Lisa Lee nos narrará del ya mencionado vendado de pies, del proceso de elección de un esposo, de los funerales, del inicio de la vida matrimonial y sus ceremoniales, de la importancia del dar a luz hijos varones, de las revueltas que acabaron con muchas vidas, de la soledad y el dolor de ser mujer, de la comprensión, del abandono y el arrepentimiento que acometen a nuestra protagonista.
Todo esto sin olvidarse nunca que esta es la historia de dos mujeres que se juraron fidelidad y compañía, la historia no se desvía nunca de este tema y de su hilo conductor que es el lenguaje secreto, lenguaje que si bien permite comunicar muchas cosas también está abierto a la interpretación y por tanto a la confusión, una mala lectura de él puede llevar a grandes desaires, a situaciones incómodas y probablemente irremediables. Si bien los sentimientos de ambas mujeres pueden ser puros e intensos al ser el lazo entre ellas un lenguaje que no es preciso y está expuesto a la lectura subjetiva siempre hay cabida para la desgracia y el dolor que con lleva toda relación humana.
La estructura del texto permite el conocimiento a fondo de los personajes, la situación de Lirio Blanco y la relación con su madre es un perfecto ejemplo de esto. Basta con observar la interacción entre ambas para comprender la fijación que la protagonista tiene con su laotong, la búsqueda incansable por saciar ese amor nunca correspondido, entender la entrega y devoción que tiene a su compañera. El texto también tiene la cualidad causar shock en el lector cuando expone conductas que ahora serían totalmente reprochables, como sería la actitud tolerante de Flor de Nieve cuando es golpeada con fiereza por su marido.
Y es que no hay manera de no empatizar con los personajes, ya que aunque pertenecen a otra era y cultura siguen siendo seres humanos y por tanto sus sentimientos y deseos siguen en línea con los tiempos actuales. Lisa Lee hace un gran trabajo al mostrar a estas mujeres en su forma más humana posible, ellas no son súper mujeres, no son heroínas con cualidades extraordinarias, no son santas ni demonios, no son las protagonistas actuales que luchan y se levantan y se rebelan ante la sociedad, ¡no! Son simplemente dos mujeres chinas.
Así que aquel que lea este libro no debe esperar a una Lirio Blanco que se sobreponga a los hombres, no debe esperar a una Flor de Nieve, que aunque posea belleza e inteligencia, se una femme fatale capaz de conseguir lo que quiera. El lector que espere una historia de superación personal y del empoderamiento femenino quedará decepcionado, porque no importan las pruebas, las situaciones o las aventuras, al final esta es la historia de amor entre Lirio Blanco y su laotong.

Blibliografía.
See, Lisa (2010). El abanico de seda. España: Océano/Salamandra.

jueves, 31 de octubre de 2013

La Sonata a Kreutze (Reseña)

 

Julio César Paredes Juárez.

Ciudad de México, México (30/10/13)

            Nuestro narrador, sin nombre, se encuentra en un tren, en su vagón hay gran variedad de personas: una mujer fea, su acompañante, un abogado y un hombre de precario aspecto, actitud solitaria y con pocos deseos de socializar, entre otros. Este hombre es quien será el protagonista de una sórdida historia, una historia llena de pasión, de celos, de arrebatos, de amor y de mucho dolor, su nombre es Pozdnyshev.

Tolstoi nos narra una historia rica en temas y sentimientos a través de estos dos personajes. Podsnyshev contará su historia, a través de su voz conoceremos los detalles de ella y los pormenores de un amor que habiendo iniciado con sueños e ilusiones poco a poco se irá hundiendo en las lagunas de la inseguridad, de los celos y la locura; nuestro narrador será el vehículo por el cual conoceremos la tragedia de Podznishev, será su interlocutor y su único confidente. Con gran talento Tolstoi hará uso de este narrador para adentrarnos en los sucesos que llevaron a su compañero de viaje al triste y doloroso estado en que se encuentra.

Podznishev es un hombre que intenta romper con los tabúes que existen alrededor del amor y del matrimonio. En una sociedad donde el matrimonio es una institución que sirve para la procreación y asegurar la posición social, él se conduce con otra mentalidad, deseando que el amor y la unión con otra persona no sean únicamente eso, sino un vínculo sincero entre dos, donde la felicidad se hallé en el compañerismo y el sostén de la otra persona. Bajo estas premisas y renunciando a la vida de libertinaje, que llevan todos su conocidos, Podznishev inicia una relación, se enamora completamente y conoce las mieles del amor.

Sin embargo, el hombre que el narrador halla en el vagón no es un hombre enamorado, al contrario, es un hombre dolido, un hombre que ahora maldice el amor, habla de sus incongruencias, de sus males, desmiente y maldice la institución matrimonial, con gran furia describe a las mujeres y sus deseos, su posición social y su posición ante el amor. El Poznishev del vagón no cree más en el matrimonio y en el amor, lo único que hay en su cabeza son todos los argumentos que puedan desacreditar toda sinceridad y felicidad que pueda haber en ese concepto llamado amor, en ese lugar llamado matrimonio.

Durante la primer parte del libro Tolstoi nos hace una gran argumentación acerca de las instituciones, acerca de ¿qué es la mujer?, ¿qué es el amor?, ¿qué ganancia puede haber en una relación entre un hombre y una mujer?, ¿qué tanto hemos permitido que la mujer se adueñe de nosotros?, ¿qué tan débil es la mujer en realidad?, ¿Cuál es el valor del matrimonio? Por la boca de Podznichev, Tolstoi desarrolla un discurso filosófico y social acerca de estos conceptos, presenta sus verdades y su postura ante temas que, aún hoy en día, causan polémica.

La historia de Podznishev continúa con su matrimonio y los cambios que trae con él esta nueva relación. Las discusiones aumentan, los desagrados se intensifican, la distancia entre marido y mujer crece, ya sea por las constantes demandas de la esposa al marido, ya sea por el deseo de soledad por parte de él, las peleas incrementan y la felicidad se va alejando. Los hijos son en un principio los que mantienen el orden en la casa, es en la reproducción donde Podznishev encuentra un modo de mantener a su esposa en orden. El cuidado de los hijos y la maternidad son el velo que usa para ocultar su ser seductor y apaciguar su deseo por otras cosas.

¡Pero oh pobre de Podznishev! Su plan y su medio de contención se vienen abajo cuando los médicos le prohíben a su esposa el acto de la reproducción, ya no tiene medio alguno para contener toda la sensualidad y sexualidad de su mujer. Con esta pérdida su mujer está en libertad de vivir otro tipo de vida, de dedicarse a ella y su arreglo personal, es con esta pérdida que surge el mayor tormento de él, porque es sin esa pequeña jaula y la llegada del joven, viril y habilidoso violinista Trujachevski que la vida de Podznichev llega a tocar la completa desgracia.

 

Es aquí donde la Sonata para Violín N°9, la Sonata a Kreutze, de Beethoveen, comienza a sonar en la cabeza de Podznichev; el acompañamiento del violín y del piano hacen que su historia se acelere, el trepidante sonido del violín arrastra a Podznishev a los celos y la angustia. El violín, con notas rápidas y sonoras, en manos de Trujachevski es acompañado por las delicadas notas, en el piano, de la esposa de Podznichev. Tocan juntos, se acompañan, van uno a lado de otro, por momentos se persiguen, se alcanzan y continuan. La sonata invade el pensamiento de Podznichev, los celos lo enloquecen y no los puede detener, incrementan y por fin estallan, de manera tan intempestiva como el final que Tolstoi le da a esta historia.

sábado, 26 de octubre de 2013

Blue Velvet y la pulsión de muerte.

 

 

 Blue Velvet: un mundo mortal.

 

            Un mundo frío, un mundo sin movimiento, un mundo donde hay brillantes colores que impactan a la vista. Colores que atraen, atrapan la mirada y la desvían de lo grisáceo del entorno; colores que intentan diluir y engañar a la muerte que los rodea, colores que están ahí para no ver la inanimidad, para ocultar lo cadavérico que hay a su alrededor.

Así nos muestra en un inicio David Lynch el mundo de Blue Velvet, un mundo rodeado de color, pero relleno de muerte. El marco colorido desvía la mirada de la falta de movimiento, de la ausencia de actividad, de la carencia de “calor”, en fin, de lo mortuorio de la existencia. David Lynch engaña nuestra mirada llenándola de vivacidad para al final, sin reparos y magistralmente, arrastrarnos lentamente a la oscuridad oculta de esos colores; poco a poco se pierden de vista el azul del cielo, el rojo de las flores, lo blanco de las nubes, lo verde del pasto para sumergirnos en la oscuridad, para mostrarnos sin piedad la realidad tajante de todo este escenario… sin poder apartar la mirada Lynch pone frente a los ojos la cruda realidad, lo real,  la muerte, nos sumerge en las tinieblas del deseo y el inconsciente.

Y es que hay que declarar, Blue Velvet es una oda a la muerte, pero no a la muerte física, no a los cuerpos inertes o desangrados, no a la ausencia del latido del corazón, no a la muerte fisiológica. Blue Velvet habla de la muerte del ánimo, de la trampa en la que muchos seres caen, en la trampa de la pasividad, pero más terrible aún, la trampa de la repetición, de la cárcel que el inconsciente crea en su lucha sin fin por la satisfacción, en su persecución por el objeto perdido, en su deseo de negar, o particularmente en este caso, denegar la pérdida.

En la oscuridad de la noche, en el encierro del bar, en lo estrecho del armario, son en estos lugares donde los personajes de Lynch se irán des-envolviendo y al mismo tiempo re-volviendo. Y es que nunca hay que olvidar que la pulsión de muerte se sostiene en todo momento, esa pulsión que orilla al ser humano, al individuo, al encapsulamiento de su acción, impulsa a realizar una y otra vez la misma conducta en un afán de encontrar el placer inexistente, mas no inexistente porque nunca haya sido sino porque es un placer extinto, que fue y nunca más podrá volver a ser.

Frank nos da muestra de ello en su fetichismo, Jeffrey en su vouyerismo, Dorothy en su masoquismo, los tres formando una tríada que en su momento debió finalizar para permitir la continuación de la vida, el progreso del desarrollo, la realización del ser. Sin embargo el camino de los tres se vio obstruido y la perversión, con su impresionante fuerza magnética, los arrastra a un laberinto del cual no pueden salir.

Es injusto poner a Jeffrey al mismo nivel que los otros dos, bien es cierto que su componente vouyerista se hace presente en su búsqueda por la “verdad”, en su excitación y pavor ante la puesta en escena de la escena primordial al mirar a la pareja de Frank y Dorothy entregarse a sus fantasías y jugar todos los papeles necesarios para revivir el sexo de los padres. Pero Jeffrey aún tiene camino de salida, su territorio no es tan sinuoso y vertiginoso, lo que le da la posibilidad de dar otro uso a esta pulsión de la mirada, así podemos decir que Jeffrey no es perverso sólo un obseso metiche.

Sin embargo la situación de Frank y Dorothy es más delicada y al mismo tiempo más bruta. Hay algo que los empuja a actuar, a montar todo un escenario alrededor de ellos mediante el cual buscan retomar lo que se les ha arrebatado. Sí, Jeffrey encuentra placer y dolor al observar a los “padres” teniendo sexo, mas sólo eso, él no busca convertirse en el padre, no busca ocupar un lugar que no le pertenece, por eso se mantiene en el marco de la ley. Pero Frank y Dorothy, como su constitución se los impone, transgreden las posiciones y las leyes, las leyes tanto morales como de la represión no significan algo para ellos.

Frank es todo un criminal, un sujeto que juega a ser el dueño de su mundo, los otros están para servirle, las mujeres para complacerlo, juega a ser aquel padre antiguo que tenía el derecho sobre todas la mujeres, y los hombres también. Frank no acepta perder, él es el más fuerte y por tanto nadie puede oponérsele, y así como donde pisaba Atila la hierba no volvía a crecer, ahí donde Frank aparezca busca acabar con el deseo de los demás imponiendo el suyo sin dudar.

El poder de este hombre es grande y su grandeza se debe al mismo tiempo a su debilidad, deniega de la falta, rechaza la existencia de la castración, insiste en la imposibilidad de la pérdida y desmiente en el terciopelo azul toda posibilidad de ser sujeto en falta. Mientras exista el terciopelo azul él estará bien, mientras Dorothy cante “Blue Velvet” se sentirá en poder y en prolongación de esto, mientras los gritos de Dorothy sean a razón de él, él seguirá siendo “el rey”.

Es en este mismo objeto del terciopelo azul en el cual Dorothy se halla atrapada, es prisionera de Frank y su perversión y, al mismo tiempo, es el motor de la suya. Dorothy haya placer en ser el objeto de Frank, halla placer en ser su terciopelo azul. Los golpes, insultos, privaciones, prohibiciones, negaciones y cualquier agresión por parte de Frank son el motivo de Dorothy para permanecer ahí, el secuestro de su hijo y esposo son la justificación para seguir siendo el objeto de Frank.

Y es que el masoquista ha renunciado a ser sujeto deseoso, se ha negado a la acción ya que el actuar lo conlleva al fracaso, al no poder, a su incapacidad para tener, para acceder a su propio objeto, así es mejor convertirse en el objeto de otro, donde se sostendrá y gozará mientras sean otros los que se muevan. Su posición de objeto le otorga el placer de no arriesgar y no perder, porque al final será responsabilidad del otro cualquier resultado que surja del actuar.

Con ímpetu guiará al otro a hacer uso de ella, le pedirá a Jeffrey que la agreda, que la posea, que la transforme en un objeto depósito de deseo. ¡Golpéame! Le pedirá, ¡agrédeme! Le exigirá, ¡haz conmigo lo que quieras! Pero bajo la única condición de que sea como yo te pida, esa es la trampa de Dorothy, y es una trampa de la cual Jeffrey quedará prendido y Frank gozará.

La pulsión de muerte se sostiene, en un maratón sin fin Frank y Dorothy corren sin cesar, corren en círculos en un vano intento de llegar a capturar y revivir lo que ya se les ha negado. Repiten y repiten y esta repetición sufren, porque la pulsión de muerte por sí misma no es capaz de crear, la recreación es el paradigma de ella, cavan un hoyo esperando hallar un tesoro sin darse cuenta que la misma tierra que sacan vuelve a cubrir el agujero.

Lynch nos muestra, lo que pareciera ser el final, un mundo ya no muerto, un mundo que representa la misma vida de Jeffrey. Por fin podemos ver la vida, por fin se aprecia el movimiento y la actividad en el mundo, un mundo donde las golondrinas, representando el movimiento en la posición de Jeffrey y su sexualidad, se comen a los insectos que nos arrastraron en un inicio a la mortandad de la perversión. Pero así como la perversión y la pulsión de muerte persisten también Lynch nos recuerda que no importa que el mundo parezca moverse, el terciopelo azul persiste, porque es un objeto inmortal, el objeto fetiche que marcó a Frank y Dorothy…

 

“And I still can see blue velvet
Through my tears”

sábado, 21 de septiembre de 2013

El llano en llamas

Muy bien este es un ensayo que escribí a petición del Centro ELEIA como parte de la admisión al programa de maestría.

Esta es su versión original, el que entregue esta recortado porque no me fije que tenía un número específico de cuartillas.

 

El llano en llamas.

Quien con monstruos lucha cuide de convertirse

a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo

a un abismo, el abismo mira también dentro de ti.

Friedrich Nietzsche.

 

            Dentro de una guerra o un conflicto, sin importar la magnitud de éste, no existen los justos, la justicia queda en un entre dicho ya que ambas partes creen ser justas, su lucha se mantiene bajo este precepto: “Lucho porque tengo la razón”, lucho porque la justicia me asiste, porque Dios lo aprueba, porque sin importar qué tengo la razón.

El llano en llamas es un ejemplo de esta situación, tenemos en la narración el punto de vista de un grupo revolucionario el cual lucha por… curiosamente no hay una justificación a su lucha en el cuento, el lector debe por cuenta propia y con base en sus conocimientos y valores inferir cuál es el motivo de esta gente. No existe un razonamiento o un lema que exprese con firmeza y fidelidad la postura de este grupo, sin embargo toda la parafernalia idealista y política no es necesaria dado que los actos y hechos que se narran son más que suficientes para hacerse una idea de la búsqueda de este pequeño batallón.

Haciendo un recorrido por los hechos narrados, por las observaciones realizadas por nuestro narrador, el Pichón, rellenamos aquello que no fue dicho en boca de los personajes. El silencio alrededor de los ideales es acallado por las acciones de los individuos: robo, secuestro, violación y asesinato son los resultados de sus motivos, motivos que se pueden apreciar en la satisfacción que provienen de la fama, el placer, la gloria y el engrandecimiento.

El lector no tiene modo de saber si desde un inicio el movimiento fue de esta manera, si siempre navego bajo la bandera de la autosatisfacción, únicamente la frase usada por el Pichón puede darnos un acercamiento al placer que conlleva formar parte del grupo de Zamora: “Ya nadie corría gritando: “¡Allí vienen los Zamora!”. Había vuelto la paz al Llano Grande”.”

Esta frase es significativa, ya que revela la relevancia que el prestigio ocupa en la mente del narrador, y de igual manera marca otro punto importante porque también nos dice que es el grupo Zamora el que perturba la paz en Llano Grande. No son un grupo que peleé por la gente ni en favor de ella, es un grupo que pelea por su bienestar y satisfacción, usando el tema de la lucha armada como un parte aguas entre la culpa de que sus acciones con llevan y los mismos deseos que llevan a cabo realizados.

Hasta este punto es conveniente hacer un pequeño resumen de lo expuesto en cuanto los motivos evidentes del texto para poder avanzar a un análisis distinto del cuento:

1)      En una guerra no existe el bien y el mal, existen únicamente aquellos que participan en ella con la idea de ser justos.

2)      El grupo Zamora en ningún momento presenta un manifiesto político o ideal, creando de esta manera un silencio alrededor de sus motivos.

3)      Aunque hay falta de enunciación en los motivos del grupo, este silencio se hace a un lado por medio de las acciones que realizan y con ello una vista al placer que se hace presente en la “lucha”.

4)      En el cuento se da por hecho que el grupo Zamora es un grupo revolucionario, sin embargo el motivo de sus movimientos y la culpa existente en el Pichón por sus acciones dejan más que claro que no estamos ante un cuento de la época revolucionaria protagonizada por caudillos sino por un grupo criminal.

La importancia de aclarar estos 4 puntos radica en la posibilidad de ahondar con más precisión en algunas características del cuento y, por tanto, de los personajes que en ella intervienen.

La ausencia del bien y del mal en el conflicto nos presenta una distinción entre ética y moral, es una diferencia entre lo personal y lo social y la forma en que estos dos se diluyen en situaciones extremas, siendo más claro, en situaciones donde los deseos personales y las normas sociales chocan y entran en un remolino donde se entre mezclan, enfrentan, se diferencian y al final una de ellas queda disuelta.

Tanto la moral como la ética están sujetas al efecto o ausencia de la castración y si hago esta distinción es debido a que la moral siempre estará sujeta a ella, a la impostura de la figura paterna y las leyes que él instaura; la ética de igual manera está influenciada por la castración, pero a la castración impuesta por el padre que uno reconoce como tal, del Ideal del Yo que se forja por castración.

Sin embargo propuse que también había un efecto de ausencia de ella, pero esta ausencia sólo se manifiesta en el plano de la ética, ya sea por una denegación o falta de instauración de la castración. La moral al estar sometida al acuerdo común de todos, sigue la lógica de la falta, ya que es en esa falta donde la ley puede hacerse lugar, de igual manera funciona en la ética neurótica o por castración.

Sin deseos de profundizar más en la problemática de la ética por denegación o ausencia de castración, sólo puntuare que aunque estos dos tipos de ética pueden presentar una mayor cantidad de conflictos con la moral, no se puede calificar a ninguna de ellas como “mala”, ya que este juicio sería una apreciación moral y en la ética el bien y el mal responden al placer personal, no al bienestar común.

Este rodeo alrededor de estos términos nos permite entender un poco más cómo funcionaba el grupo Zamora y también la culpa que se cierne sobre el Pichón al final de la obra, donde no sólo la culpa se hace presente sino un fenómeno aún más interesante se pone en funcionamiento.

El Pichón y sus compañeros se manejan bajo las leyes y los deseos que se ven representados en Zamora, el deseo de mujeres, de dinero y de gloria, todas sus acciones están fundamentadas en la figura de su líder y lo que este les representa, haciendo que la ética de cada quien se subyugue a la moral instaurada por aquel que esta sobre ellos, aquel que porta una verdad y una salida para sus deseos.

Las razones del por qué son un grupo criminal y no un grupo revolucionario no pueden ser evidenciadas a través de la lectura rápida del cuento, es en el cuestionamiento y la duda que estas razones se pueden hacer presentes. Es cierto que en los tiempos de guerra la gente sufre y la desdicha puebla las calles y hogares de todos los habitantes, pero no por ello las elecciones tienden a hacer las mismas, la posibilidad de unirse a un grupo está en concordancia con las aspiraciones de los miembros, aspiraciones que se sintonizan con el líder que tienen frente, la seducción se hace presente y las decisiones son influenciadas por una figura que se considera el depósito de las respuestas.

Pero los efectos de este fenómeno se disuelven cuando el líder desaparece, la cohesión del grupo se desvanece, la motivación disminuye, las acciones se congelan y el yo vuelve a ser un elemento individual, y al recobrar su individualidad la ética personal se hace presente nuevamente, sale a exponer las prohibiciones que habían sido levantadas y es cuando entra en acción la culpa.

El Pichón es el representante de este fenómeno. Al ser vencido y abandonado el personaje vuelve a insertarse bajo la moral del estado y dentro de ella la reflexión acerca todas sus fechorías comienzan a reprocharle sus actitudes y acciones, el “no debiste” lo apalea y la culpa hace nido en su conciencia.

El que una mujer lo esperará y lo recibiera después de pagar sus culpas podría haber sido una bendición para él, era un perdón muy particular porque iba acompañado del amor, esa mujer lo amaba a pesar de todo lo que hizo. La aparición de un hijo suyo se volvía también una salvación y esta salvación la quiere encontrar en la mirada del hijo, un hijo suyo que tuviera una mirada igual de malvada a la suya, donde la maldad residiera y de esta forma le perdonara su naturaleza.

Sin embargo esta salvación es falsa, su intento fracasa en el momento en que su futura mujer le revela la falta de esa maldad en él hijo y al mismo tiempo le vuelve a recordar sus propias faltas, ante esta realidad tan impactante, tan pesada, el Pichón no tiene otra reacción mas que agachar la cabeza, porque la conciencia siempre le recordará que es un hombre malo.

El cuento de Juan Rulfo es rico no sólo en su estilo literario que nos evoca a la clase pobre y oprimida, también es rica en la elaboración de los personajes que no se alejan de lo humano. Sus personajes son seres humanos presentes en toda falta, no hay un ser que pueda ser deidificado, que pueda ser vanagloriado, al contrario, son personajes que son capaces de recordarle al lector las carencias que siempre hay en nosotros, no hay bien y mal, no hay justicia e injusticia, sólo hay personas que viven para vivir, alimentando sus deseos sin importar la cualidad de estos.

 

Y un reflejo de la humanidad del cuento se encuentra en que ningún personaje puede escapar de su responsabilidad, la satisfacción del deseo tiene consecuencias y de estas consecuencias no hay forma de hacerse a un lado. Podemos analizar todo lo que queramos las razones y motivos que llevaron por un camino a los personajes, pero parafraseando a Fromm: podemos conocer toda la historia, podemos conocer todas las razones, podemos entender al individuo, mas ello sólo explica el por qué de sus actos, no los justifica… Juan Rulfo sabía esto y sus personajes también. 

lunes, 20 de agosto de 2012

Mars: El lado oscuro del ser humano

 

Fromm escribió un libro titulado "El corazón del hombre", en dicho libro él nos habla acerca de la "maldad" que hay en el fondo del ser humano; en otro de sus libros titulado "Anatomía de la destructividad humana" habla acerca de los impulsos violentos y la tendencia del ser humano a lastimar y destruir lo que le rodea. Para Fromm la agresividad, la violencia, en otras palabras, la pulsión de muerte es algo que se tiene que superar y que tiene que ser sublimada, sin embargo la sublimación de la que habla Fromm es la supresión o eliminación de esta de la naturaleza del ser humano.

Las tendencias pacifistas de Fromm, o mejor dicho, el miedo que él tenía hacía su propia agresividad le impulsan proponer una idea en su totalidad arbitraria y con un triste desenlace, ya que al eliminar la pulsión de muerte de un individuo es lo mismo que pedirle que deje de vivir, que deje de esforzarse para sobrevivir, le esta pidiendo que se entregue por completo a los designios de los demás.

Es cierto que al contrario de la pulsión de muerte tenemos la pulsión de vida, la cual implica la búsqueda del individuo por su sobrevivencia, sin embargo esta sobrevivencia esta dirigida hacia la manutención de la especie, a la procreación y creación de medios de sobrevivencia. Si pusieramos una frase para esta pulsión la frase sería :"hay que llegar al futuro", pero la pulsión de muerte es distinta, la pulsión de muerte esta enfocada a otra cosa y esa cosa es el tan famoso "aquí y ahora" que los humanistas tratan con tanta insistencia.

La pulsión de muerte es la encargada de dirigir nuestra energía psiquíca y también motora a la protección del individuo, si es llamada de muerte no es debido a que su naturaleza sea totalmente destructiva, sino que las acciónes del aqui y ahora no pueden garantizar la preservación de la especie, la pulsión de muerte es egoísta, existe para preservar la vida del individuo y permitirle seguir con vida en un mundo competitivo, en un mundo donde, aunque no parezca, sólo sobrevive el más fuerte.

El manga "Mars" de Fuyumi Soryo es una buena ilustración de todo lo oscuro, malvado, destructivo y egoísta que puede existir en el ser humano y por tanto sus personajes son más humanos que muchas de las personas comunes, ya que viven con la dura realidad de saber que no son "buenos" que mucha de su bondad nace de la simple necesidad de encajar en la sociedad aunque por dentro le deseen el mal a otras personas e incluso la muerte de algunas otras.

La pulsión de muerte en todos los personajes esta presente, se hace ver, se hace sentir, sus deseos vengativos están ahí para que nosotros los apreciemos. El manga para muchos despierta repulsión, a otros les espanta, a otros les fascina y es que ver los negros pensamientos plasmados en la obra hace que resuenen con nuestras propias fantasías inconcientes. El inconciente es un deposito de deseos que se ve censurado, ya que el contenido y la forma de estos deseos se consideran caprichosos y algunas veces detestables, una obra que llama a estos deseos a flote despierta angustia y goce.

Con todo esto la pulsión de muerte se ha ganado un lugar de desprecio, es algo que constantemente se busca evadir porque "hay que ser buenos", pero uno no se da cuenta que dicha pulsión no es algo que se deba evadir sino algo que se debe de asumir, de aceptar. La pulsión de muerte esta ahí para ayudarnos a que la pulsión de vida logre sus propositos.

Un ejemplo muy sencillo es el mismo acto sexual, el acto sexual es la perfecta combinación de pulsión de vida y muerte. La pulsión de vida esta presente en el mismo acto de la reproducción, del deseo de tener descendencia, sin embargo con puro amor y caricias no es posible tener coito, es necesario una fuerza que domine, que someta, que este dispuesta a poseer y lastimar a un otro, y esa es la pulsión de muerte. La pulsión de muerte es la que le da al individuo la agresividad necesaria para realizar las cosas, es la fuerza que empuje que le abre los caminos a la pulsión de vida.

Seguro habrá quienes pensaran que el acto sexual no tiene pulsión de muerte si este se hace con amor, en dicho comun, la pulsión de muerte existira cuando se tiene "sexo", pero desaparece si "se hace al amor". Para decepción de los romanticos no importa si es sexo o se hace el amor, la pulsion de muerte esta ahí haciendo de las suyas, simplemente hay que verlo de esta manera, introducir un elemento ajeno a un cuerpo ya es algo brutal, ahora no se diga la fuerza y el empuje que se necesita para sostener una realción sexual, el introducir el miembro masculino en el miembro femenino.

El mismo concepto de amor esta lleno de pulsión de muerte por igual, ya que para la simple conquista el individuo debe estar dispuesto a romper una que otra ley, a convencer a la otra persona de la propia valia, a seducir los sentidos del otro. Todo esto necesita cierto grado de agresividad, de violentar e influenciar a los otros, con cierto tono trillado, pero significado distinto podemos decir que no hay vida sin muerte. El error de Fromm consistio en querer desaparecer la pulsión de muerte por su maldad, cuando una verdadera sublimación consiste en la unión,en la sintonicronia de ambas pulsiones en la realización de una misma tarea.

sábado, 12 de mayo de 2012

Del terror y el goce.

El cine de terror, los videojuegos, las animaciones y cuentos de terror, cada uno de ellos ha estado presente con mas o menos fuerza de acuerdo a la época en la que nos ubiquemos, en la actualidad la presencia de los tres primeros es amplia y fuerte, sin embargo lo que deja en claro este hecho es que el terror, el miedo es una sensación presente en el ser humano desde los inicios.

Antes que nada hagamos una pequeña diferencia entre susto, miedo y terror. El susto es la reacción normal que tenemos ante un hecho real que nos presenta un peligro que es tangible, un ejemplo de ello es cuando algo nos sorprende, cuando en las películas tenemos escenas de silencio profundo interrumpidas por un sonido inesperado, la reacción que obtenemos es el susto, la ruptura inesperada de la tensión, de la angustia. El susto es una reacción normal ante un hecho o peligro tangible, es algo que podríamos llamar "razonable", es decir, hay razón para vernos "asustados", sorprendidos.

Sin embargo el miedo es de otra naturaleza, ya que el miedo no necesita de una muestra real, no tiene una razón "tangible" para su existencia. El miedo surge de la idea, de la suposición, de la interpretación personal de cada sujeto respecto a una situación; con base en experiencias pasadas y los fantasmas de cada uno de nosotros construímos una situación de peligro, la mente se encarga de concentrar esos fantasmas y materializarlos en forma de un peligro aparente. Una calle solitaria, un cuarto silencioso, una oscuridad profunda son perfectos plantíos para alimentar la semilla del miedo, son abanicos impresionantes de posibilidades, de peligros probables. El miedo, es miedo a lo posible, a lo probable, al peligro por venir y en probabilidad de existir, peligro alimentado por experiencias propias y faltas que tengamos.

Por último el terror es la pérdida total de la realidad. Ya no estamos hablando en este caso de un hecho concreto, ya no hablamos de una posibilidad, sino de la inmersión en la misma posibilidad al punto de creerla real, en otras palabras hacemos de lo irreal algo real y permitimos que lo imaginario nos devore. El terror es la acción de sumergirse en lo irreal y permitir que nuestra mente caiga presa de nuestras imaginaciones, a diferencia del susto y del miedo donde el yo es capaz de diferenciar en cierto grado la fantasía y la realidad, en el terror esa barrera se ha diluído y la mente es víctima de sí misma.

Visto de esta manera podemos apreciar que el susto, el miedo y el terror, pertenecen cada uno de ellos a alguno de los territorios o planos de planteados por Lacan. El susto pertenece al plano de lo simbólico, dado que el susto posee su fuente en un hecho real y nos propone un peligro, es una interrumción de nuestros procesos normales con la intrusión de un elemento extraño, parecido a un lapsus. El miedo pertecene al terreno de lo imaginario, ya que la base de éste se encuentra en lo simbolico en los propios recuerdos, experiencias y fantasmas que estan presentes en cada unos de nosotros, nos remiten a la historia y la interpretación de ella; el terror tiene una naturaleza más crítica, más dramática, ya que pertenece al plano de lo real, de lo intangible, de lo inombrable, de la muerte; el terror nos habla de algo que no podemos controlar, de algo que nos amenaza constantemente y nos pone en peligro inminente de desaparecer en él.

Esta es justamente la base de las películas de terror, sumergir la mente del espectador en ese estado de incertidumbre y de un peligro, una situación incontrolable, incontenible, contra un poder que va más allá de uno mismo y que nos supera en todos nuestros sentidos y posibilidades. La construcción de la película de terror consiste en la presentación de algo que es amenazante, que nos acecha y no hay forma de escapar de ella, esta situación se prolonga hasta que la angustia llega a un punto máximo donde el espectador sólo espera una cosa: que todo termine, el terror orilla al individuo a desear el final, ya que la situación se vuelve intolerable y el fin de la película es un símil de la muerte, aquel que es víctima del terror, sólo espera el término de la situación, que todo acabe y que al acabar también se termine con él mismo.

Todo este planteamiento nos confronta con la realidad de la insistencia de la gente en la apreciación del famoso cine de terror. He aquí donde se pone el juego el goce, el placer de observar y sumergirse en una situación parecida; la película instiga la identificación con el personaje principal orillandonos a compartir ese terror, nos invita a sentir la misma desesperanza que vive el personaje y hacernos sentir igual de vulnerables e impotentes ante los sucesos que se hacen presentes.

El placer de la película de terror existe en la esperanza que nos ofrece de vencer lo invencible, la esperanza de saber que no somos totalmente impotentes ante la situación y que siempre habra una forma de superar el mal. Una película de terror que nos da un final donde la maldad no puede ser vencida deja cierto sinsabor y una angustia plantada en lo profundo de nosotros, la desaparición de esa esperanza puede causar diversas reacciones de acuerdo a la fortaleza psíquica de cada espectador. Nadie va a rechazar una película de terror con un final victorioso, pero si pueden rechazar una película con un final desesperanzador.

El susto y el miedo pertenecen a la neurosis, todo neurótico siente sustos y miedos, pero el terror es propio de la psicosis, donde el sujeto psicótico no tiene escapatoria de sus propias alucinaciones, el terror es la materialización y darle una identidad al Otro, ese Otro que es capaz de hacer con nosotros lo que él quiera y desee, sin que podamos resistirnos a sus mandatos y el guión que él tenga planeado para nosotros.

miércoles, 4 de abril de 2012

Coraline y la puerta a la psicosis

Muchas son las preocupaciones que surgen alrededor de la paternidad, acerca de qué es lo correcto y cual es lo incorrecto, hasta dónde se deben porner los límites, cuán necesarios son los castigos, entre otras cosas; la película de Coraline nos da una pequeña muestra de las diferencias de la educación en los niños y sus consecuencias.
Cuando esta película fue expuesta en los cines me causó gran curiosidad el cómo los niños disfrutaban de ella en comparación con los adolescentes y adultos que también la vieron. Mientras los niños la disfrutaban y se divertían, el otro grupo se mostraba a veces incomodo y con dificultad para realizar algún comentario respecto a ella, y es que la película nos muestra una sitaución por la cual muchos pasamos de niños y que hace que afloren esos pequeños temores de ser devorados por nuestra madre, en otras palabras el peligro de haber podido caer en la psicosis.
Pero ¿qué tiene que ver una película infantil con la psicosis? bueno es algo sumamente normal, ya que es una posibilidad por la que todos pasamos y en la que una mala paternidad puede ser sumamente perjudicial para los pequeños. La película de Coraline maneja muchos simbolismos alrededor de la desaparición de la identidad del niño al rendir su deseo ante el deseo materno, y esto queda representado por la dualidad de la realidad en cada lado de la puerta por la cual atraviesa Coraline.
En su mundo original Coraline cuenta con unos padres, que si bien parece que no la comprenden y la dejan insatisfecha ellos la cuidan y la atesoran. Las prohibiciones a las cuales someten a Coraline son un espacio en el cual ella puede expresar su deseo y hacer constancia de ello, le permiten la frustración, le permiten el enojo, le permiten un espacio personal donde ella puede expresar su deseo.
Aunque parezca una paternidad fría y cruel, es una paternidad con tantos errores que le permiten a la niña hacerse de su identidad, le permiten el movimiento, los errores que tienen los papás, esos huecos que ellos dejan, son los huecos de los cuales ella hace su espacio, ya que estos huecos la motivan a buscar la satisfacción de su deseo por cuenta y medios propios, la búsqueda de su propia satisfacción es también el desarrollo de su independencia.
Sin embargo el otro lado de la puerta es una historia completamente distinta y es desde el pasaje por el cual ella llega donde se puede apreciar este retorno al deseo materno. Una puerta que por medio de un tunel que hace alusión a un retorno al utero, Coraline literalmente vuelve a nacer en el otro mundo, un mundo donde la madre tiene el poder absoluto, donde sus ordenes son seguidas al pie de la letra y es capaz de satisfacer cualquier deseo, una madre sin falta.
En este nuevo mundo la madre no tiene ni una sola falla, no hay algo que ella no pueda realizar y con ello también puede realizar cualquier deseo de Coraline. El papá se encuentra completamente subordinado a ella, incapaz de desobedecerla o contradecira, simplemente se dedica a obedecer, su autoridad es nula. Un padre que es capaz de interceder entre la relación madre-hijo es un padre que no cumple con su función principal que es la de castración, la separación de este vínculo que es necesaria para que el niño obtenga un lugar como sujeto al ser capaz de saber de su deseo.
El primer personaje que da muestra de las consecuencias de una madre perfecta es el otro yo de su amigo (del cual no recuerdo su nombre). Un niño que se halla con la boca sellada, incapaz de articular palabra y por tanto fuera del lenguaje, fuera del orden de lo simbólico. Un niño que no habla es un niño que siempre esperará a que alguien más lo haga por él, que articule su deseo por él, esto debido a que su madre es capaz de reconocer lo que él quiere así que no es necesario que hable en lo absoluto. La supresión del habla, o mejor dicho, la supresipon del lenguaje es cerrar la puerta a la falta, a lo simbólico, y de la capacidad de la búsqueda de la satisfacción propia.
La constante atención de su otra mamá, los regalos constantes, el amor que le ofrece sin rechistar y sin reproches tiene un precio muy alto, que en este caso se ve revelado en la demanda de los ojos de Coraline. Antiguamente los ojos eran considerados la ventana del alma, ya que estos son los que le permiten al ser humano reconocer el mundo y también reconocer a los demás y es justamente el reconocimiento del mundo y de los demás un paso muy importante para la construcción de la imagen propia, la visión de lo otro y nosotros ayuda a establecer los límites entre uno y los otros.
El sacrificio de dar los ojos a cambio de no necesitar buscar implica la rendición del sujeto al deseo del Otro, la madre se vuelve el deposito de todas las preguntas y de todas las respuestas, todo se hallá en ella y para obtener esto hay que mantener contenta a mamá para que nos siga bañando en sus favores y, peor aún, el nilo entiende que sólo por medio de su mamá podrá seguir vivo, sin ella la muerte es la única opción.
El rechazo de Coraline a la rendición de su individualidad al deseo de la madre es cuando la otra mamá muestra su verdadera forma: una araña. Mejor representación de una madre fálica (una madre sin falla) es una araña dado que las arañas tienen características muy especiales, entre ellas estan la posibilidad de poner numerosos huevos, y por tanto una capacidad increíble para la producción; la otra característica es que las arañas pueden ser heridas y no por ello moriran, es decir, a una araña le puedes cortar una, dos o todas sus patas y la araña seguirá con vida, es una existencia cosntante y al parecer inmortal.
Una madre fálica justamente se muestra de esta manera: implacable, omnipotente, inmortal. La castración no existe en ella, no hay forma de oponerse a ella, no hay forma de vencerla, nuestro destino inevitablemente será ser devorados y vivir dentro y a partir de ella, sin escape, sin opción para elegir una vida por nosotros mismos. Este es el estado de la psicosis, un estado donde el sujeto se ve subyugado eternamente al deseo del Otro, las alucinaciones, los delirios, la desconexión con la realidad son el recordatorio del control completo del Otro sobre nosotros.
Es cierto que hay paternidades mas beneficiosas que otras, unas tendran más fallas que otras, unas nos lastimaran más que otras, sin embargo la paternidad más peligrosa es aquella donde la madre sostiene todo el poder, donde es omnipotente, omnipresente, omnisapiente y el padre solo un peón más en su juego de poder, en su juego de ser perfecta sin fallas donde nostros podamos hacer duda, un terreno dónde podamos cuestionar y saber que tenemos un deseo propio.